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AÑO 14 - Miércoles, 16 de Octubre de 2019 12:41 Madrid (Spain-Europe)
Darío Villalba. Una visión antológica. 1957-2007
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© Dario Villalba. (VEGAP)
Black Woman Goya, 1976
Viernes, 16 de Marzo de 2007   Madrid, España,
Darío Villalba (San Sebastián 1939) es uno de los más grandes e influyentes artistas españoles de las últimas décadas y una referencia obligada en el desarrollo del arte posterior a la abstracción informalista que se desarrolló en nuestro país a finales de los años cincuenta, con el grupo El Paso como referente.

A mediados de los años 60 aborda la problemática de las imperantes vanguardias, pero desde una órbita muy personal, configurando un estilo propio que definirá muy tempranamente el conjunto de su obra, siendo pionero en la utilización de la fotografía como pintura. Pero su uso insólito de la fotografía le distancia de otras prácticas artísticas del momento. Los artistas interesados por la corriente del pop, utilizaban la fotografía como divulgación o banalización de las imágenes de consumo. Los artistas interesados por el arte conceptual, la empleaban como huella o testimonio de las ideas o como documento de sus propias obras. Darío Villalba decide adoptar la trama fotográfica, fría y distanciadora, como pintura, como un soporte apto para recoger las emociones y las pulsiones que el artista necesita transmitir, y lo hará interviniendo estas superficies con trazos, brochazos de pinturas, huellas de barniz, fragmentando y modificando los encuadres, velando y desvelando las imágenes. Imágenes, unas veces encontradas en archivos o revistas, y otras, de fotos realizadas por él mismo, que selecciona, fragmenta y descontextualiza utilizándolas como fuente iconográfica. La fotografía, utilizada como fuente de iconos, le permite liberarse de la ejecución manual e involucrarse más en la intención que en la acción, aportándole una gran y enriquecedora libertad lingüística. "En mi obra -ha declarado- la pintura es fotografía y la fotografía es pintura".

En 1970 presenta en la XXXV Bienal de Venecia sus conocidos "encapsula-dos rosas", esculturas con una pompa de metacrilato transparente y rosado que acogen en su interior personajes, logrando un fuerte reconocimiento en la escena artística internacional. En 1971, la fotografía protagoniza ya claramente su obra. Con la segunda generación de encapsulados, obtiene, en 1973, el Premio Internacional de Pintura de la XII Bienal de Sâo Paulo. A principios de los ochenta su proceso artístico se hace cada vez más complejo. Siempre con la fotografía como soporte, utiliza imágenes de figuras humanas, solitarias, desvalidas, que aparecen manipuladas, repetidas, convertidas en símbolos esenciales en las que descansa la fuerza expresiva del artista. Son el tema de unos cuadros que, como él mismo nos ha dicho, a veces soportan incluso más tensión que la propia realidad. En las décadas de los setenta y los ochenta, su trabajo despierta tal interés, que se suceden relevantes exposiciones individuales de su obra en los más importantes museos de Europa y de los Estados Unidos, entre los que cabe destacar el Frankfurter Kunstverein (1974), el Boijmans van Beuningen Museum (1975), el Stadt Museum de Bochum (1975), el Palais de Beaux-Arts de Bruselas (1976), el Heidelberg Kunstverein (1976), el Künstlerhaus de Viena (1977) y el Sonja Henie-Niels Onstand Foundations de Noruega (1980).

En 1983 recibe en España el Premio Nacional de Bellas Artes "por su capacidad de integración sintética en diálogo permanente con las corrientes de vanguardia". En 1994, el Instituto Valenciano de Arte Moderno (IVAM) presenta la exposición antológica: Darío Villalba 1964-1994, desvelando su radical actitud visionaria en los años sesenta como precursor de actitudes estéticas más recientes. Dicha muestra viajará a varios museos europeos. En 2001, el Centro Galego de Arte Contemporánea (CGAC) de Santiago de Compostela expone por primera vez, de forma exclusiva, una muestra de sus Documentos Básicos, diario en imágenes del propio artista. Más de 3000 obras que constituyen un conjunto anárquico y expresivo en el que se desvelan sus seducciones estéticas, la génesis de sus obras y su metodología. En 2002 es elegido Académico de Número en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando de Madrid. El mismo año recibe la Medalla al Mérito en las Bellas Artes, en su categoría de Oro.

Esta exposición intenta clarificar la difícil, tensa y enriquecedora relación que ha mantenido el artista con las vanguardias y destacar el trascendente papel de pionero que Darío Villalba ha jugado en el uso de la fotografía como soporte pictórico, mostrando cómo su trabajo supone una radical reflexión sobre la fotografía como medio que abre y posibilita una vuelta al espíritu de la pintura. Un carácter, anticipador y visionario a principios de la década de los setenta, que enlaza perfectamente con las prácticas artísticas más inquietas e innovadoras de las jóvenes generaciones.
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