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AÑO 14 - Lunes, 23 de Septiembre de 2019 06:09 Madrid (Spain-Europe)
ENTREVISTA: Marcos García, responsable de programación cultural de Medialab Prado
Marcos García habla del futuro inmediato de Medialab Prado

Ante el traslado a la nueva sede, prevista para este otoño, nexo5.com habla con Marcos García de los retos que supone el nuevo espacio. El responsable de programación de la institución madrileña afirma que "un aumento de espacio va a suponer un aumento en las funciones", destacando que Medialab-Prado "va a tener que generar muchos contextos (...), o al menos un contexto mucho más amplio" para mantener e incrementar sus modelos colaborativos, y se pregunta "¿cómo lo público puede reinventarse con la ayuda de los propios usuarios?"

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Marcos García en el centro de la imagen preparando la última sesión de "Pensando y Haciendo Medialab-Prado" junto a: Gabriel Lucas, Laura Fernández, Sonia Díez, Margarita Padilla y Amador Fernández-Savater.

(4 de Febrero de 2011)

Foto: Medialab-Prado

Viernes, 17 de Junio de 2011   Madrid, España,

Marcos García nos recibe en la sala multiusos en la actual sede de Medialab Prado, en la Plaza de las Letras de Madrid. No es la única sede en la que ha trabajado, pues llegó en 2003, cuando Medialab estaba en el Cuartel del Conde Duque, con un proyecto educativo desarrollado junto a Laura Fernández. Hoy es responsable de programación de la institución, brazo del Área de las Artes del Ayuntamiento de Madrid. También constituye una de las cabezas visibles de un equipo que ha implantado en Medialab Prado un modelo de gestión distinto a lo habitual en instituciones públicas, siempre dentro de sus áreas de trabajo, esto es, aquellas orientadas a la producción, investigación y difusión de la cultura digital y del ámbito de confluencia entre arte, ciencia, tecnología y sociedad. Para el otoño de 2011 se anuncia un nuevo cambio de sede, en esta ocasión contigua a la actual, en lo que fue la antigua Serrería Belga. Esto supone para la institución cambios y retos, pues se pasa de una sola estancia a seis estancias, y de 150 metros cuadrados a más de 2.000. De esos futuros de Medialab Prado charlamos con Marcos García.

 

¿Cuándo está previsto el paso a la nueva sede y cómo se va a realizar en el tiempo?
El traslado se va a dar en dos momentos. El primero será en otoño de 2011 y consistirá en el paso a la parte que da a la Calle Ceniceros; en primavera de 2012 se completará el traslado al resto del edificio.

 

En líneas generales ¿Qué efectos supone el cambio de sede?
Creemos que un aumento de espacio va a suponer un aumento en las funciones y la posibilidad de que Medialab Prado se vuelva más rico y complejo. El incremento espacial supone la posibilidad de dedicar espacios concretos a funciones específicas y salas mejor acondicionadas para algunas de las actividades, por ejemplo permitirá tener laboratorios de producción diferenciados de la parte expositiva.


Medialab Prado ha supuesto un nuevo modelo de acercarse a la sociedad imitando en la sede física modelos en red que se dan en el ciberespacio. ¿Tiene previsto seguir con esta dinámica, la va a impulsar más o, por el contrario, la nueva visibilidad que, sin duda va a suponer la nueva sede, va a suponer también el recorte de estos modelos?
El reto es, no sólo mantener las metodologías colaborativas de producción que ya se han estado desarrollando aquí, sino ampliarlas, en el sentido de que el hecho de que haya más espacio va a permitir que haya más proyectos, más grupos de trabajo y desarrollo. Así, Medialab Prado va a tener que generar muchos contextos donde puedan darse estos modelos, o al menos un contexto mucho más amplio.


Conocemos los proyectos que se están desarrollando de manera estable desde hace ya algunos años (Inclusiva-net, Interactivos, Visualizar,...) algunos de ellos premiados, otros imitados o exportados a otros centros o contextos. ¿Hay algún proyecto de este calado, es decir, con voluntad de ser mantenido en el tiempo, que ya esté previsto para la nueva sede?
Una de las novedades será el de la cocina como laboratorio, y tratar de incluir en el programa cultural de Medialab la dimensión culinaria como espacio de experimentación, donde también confluyen distintas disciplinas y saberes y donde el conocimiento se distribuye como procomún. Otra de las novedades será el espacio de residencias, ya que el nuevo edificio cuenta con tres apartamentos que alojarán a personas que vengan de fuera a desarrollar sus proyectos.


Alguna vez se ha definido a Medialab como un laboratorio de prototipado. ¿Va a seguir Medialab con este concepto de impulsar los proyectos hasta un cierto punto o va a ir más allá, impulsando la conclusión y difusión de los proyectos?
Es importante que se mantenga la idea de prototipo como marco para la experimentación. El prototipo como dispositivo que no tiene por qué funcionar necesariamente genera un buen contexto de experimentación ya que no impone un resultado definitivo. Sin embargo, la visibilidad y el tamaño del nuevo espacio parece demandar la inclusión de una dimensión más expositiva. En ese sentido permite y obliga a que algunos de los proyectos sigan desarrollándose y puedan ser mostrados en un estado más acabado. En cualquier caso, en la nueva sede como aquí, una de las funciones fundamentales será la de la mediación cultural, de modo que los mediadores culturales introduzcan a los visitantes en todos los proyectos que se están haciendo, enlazando a los visitantes con los procesos de producción, de manera que algunos puedan después involucrarse en el desarrollo de los proyectos.


En alguna ocasión hemos comentado este desorden digital que ha hecho posible la comprensión de nuevos principios sin las viejas definiciones estancas. ¿Hace eso posible que el propio Medialab sea en sí mismo un prototipo, que nunca termine de definirse del todo y que siempre se esté repensando?
Sí, claro. La idea de algo que no tiene por qué funcionar necesariamente es algo peligroso aplicarlo a Medialab como una institución cultural. En la medida en la que está utilizando recursos públicos, tiene que ser eficiente y funcionar. Su función sería crear un contexto permeable donde sea posible la experimentación, la equivocación y el error, y aprender sobre él, pero si eso no tuviera lugar el propio proyecto de Medialab sería un fracaso y no creo que eso nos lo podamos permitir. Pero por otro lado sí creo que es un programa que tiene que estar en constante reflexión sobre sí mismo para ir construyéndose a partir de errores que se cometen.


Ha habido un grupo de trabajo, que además ha estado abierto a la escucha de ideas de colaboradores y usuarios habituales de Medialab, que ha estado reflexionando sobre lo que es la institución, sobre lo que ha sido y no ha sido, y sobre lo que debe ser. En ese grupo se han comentado las tensiones que se derivan de esa posición híbrida que ocupa la institución como centro de experimentación que es. Entre ellas se ha hablado de la tensión entre pensar y hacer y alguna otra. Entre arte y ciencia, ¿cómo os planteáis el balance entre estas dos caras de una misma moneda, sin desatender a ninguna y aglutinando a las dos?
Quizás no debería plantearse como una tensión entre dos categorías opuestas. Internet y la cultura digital ayudan a establecer conexiones entre categorías y ámbitos de experiencia que muchas veces vemos como opuestos: arte/ciencia, artesanía/arte, arte/ tecnología, emisor/receptor, productor/consumidor, profesional/amateur, experto/principiante... Este nuevo "desorden digital" que observamos en la red ofrece un gran potencial creativo si tratamos de trasladarlo al espacio físico de un centro cultural. La tarea de los nuevos laboratorios urbanos de cultura digital, como Medialab Prado, es la de ofrecer lugares para la experimentación en los que puedan colaborar personas que provienen de distintas áreas del conocimiento y puedan hacerlo de diferentes maneras. Y no se trata sólo de la colaboración entre expertos de reconocido prestigio. Nos interesa muchísimo generar la posibilidad de que participen personas con distintos niveles de especialización, de modo que expertos y principiantes puedan también articular colaboraciones, así como permitir distintos grados de compromiso, y que haya personas que puedan dedicarle más tiempo o responsabilizarse de tareas mayores y otros cuya aportación sea la del visitante que hace un comentario, pero reconociendo que ese tipo de participación "débil" puede ser crucial para el desarrollo de un proyecto. Esa "granularidad de la participación" entre distintos conocimientos, grados de especialización y grados de compromiso es lo que nos gustaría articular, ofreciendo protocolos, metodologías y maneras para poder participar en los procesos de producción.


En este grupo de trabajo que ha estado pensando Medialab Prado, habéis hecho una colaboración especial con Franco Ingrassia sobre las lógicas de dispersión que impone el mercado a las instituciones. ¿Cuáles son las conclusiones de este análisis de Medialab Prado aplicando las teorías de Ingrassia?
Para Franco Ingrassia lo público estatal ha dejado de ser un modelo monolítico o estático para constituirse en fragmentos, en distintas prácticas institucionales. Las instituciones culturales públicas ya no siguen un modelo único de funcionamiento sino que las prácticas de lo público institucional tienen que pensarse en contextos específicos y generar sus propios modos de hacer. Medialab Prado y no sólo Medialab Prado, sino muchos de los proyectos que nacen ahora están intentando desarrollar sus propios modos de hacer. En el taller de Tabacalera con Franco Ingrassia, y con Amador Fernández-Savater que hizo de mediador y de facilitador del encuentro y las reuniones preparativas, vimos cómo Medialab Prado adopta en su desarrollo modos de lo público auto-organizado. Hablamos de la tensión que se produce entre el funcionamiento de lo público estatal que tiende a la burocracia, en el que las funciones están estipuladas por compartimentos, y los modos de hacer de lo auto-organizado. En las instituciones culturales que hemos heredado (Museos, Universidad, etc.), se ve una división clara de roles de aquellos que toman parte: usuarios, productores de contenidos, comisarios, conservadores, profesores, alumnos, etc. En un museo, por ejemplo, las posibilidades de auto-organización se limitan a la visita, los espectadores sólo pueden auto-organizar su propia visita, esto es, el proceso individual de recepción e interpretación. En el momento en el que una institución como Medialab Prado quiere constituirse como plataforma en la que son los propios usuarios los que desarrollan los proyectos, aparece de manera clara el potencial de propiciar formas de auto-organización. La pregunta es ¿cómo las instituciones culturales públicas pueden reinventarse y construirse con la ayuda y la participación activa de los propios usuarios?

 

En ese contexto, ¿hay alguna estrategia ya definida de incorporación de empresas privadas a los proyectos, bien por la incorporación de patrocinios, bien por la exportación de modelos salidos de aquí pero que puedan ser interesantes para ser aplicados en el ámbito privado, o alguna otra?
En cuanto a la relación con el mercado o las empresas es frecuente la participación de trabajadores de empresas e instituciones públicas en distintos talleres de producción. Nos gustaría que estas participaciones se formalizaran en colaboraciones con las distintas empresas e instituciones públicas de las que forman parte. Pensamos que sería bueno que se estableciera una relación formal entre las organizaciones y que se pudieran canalizar de una manera más efectiva las contribuciones de estas personas que vienen de empresas y aportan sus conocimientos, pero que también participan de un contexto de aprendizaje del que toman experiencia y conocimiento. Así se haría visible que su participación en los talleres de Medialab Prado genera algo positivo en las organizaciones a las que pertenecen.

Cambiando de tema. Con la nueva sede hay nuevas posibilidades de acometer nuevos proyectos, también nuevos retos. ¿Se sabe ya si hay una memoria económica por parte del Área de Las Artes del Ayuntamiento de Madrid para favorecer económicamente este nuevo espacio?
En el Área de Las Artes hay un gran interés en seguir impulsando el proyecto de Medialab Prado y se entiende que en el nuevo espacio serán necesarios nuevos recursos y mayor financiación, pero también somos conscientes de que la tendencia general es la de los recortes en los presupuestos.

 

Hay dos elementos más que no tienen que ver estrictamente con la nueva sede: La Fachada Digital y el sitio web. Empezando por la Fachada, ¿qué aporta la Fachada Digital a la estrategia de Medialab Prado?

La Fachada Digital es un dispositivo de enorme complejidad, ya que si antes comentábamos que lo más característico de Medialab es el desarrollo de prototipos o experimentos, cuando estos se trasladan directamente al espacio público, donde no hay una posibilidad clara de mediación, el dispositivo es claramente problemático. Por otro lado, es cierto que hay muchas personas, artistas o creadores, que quieren explorar todas las posibilidades que tiene la fachada para activar el espacio público a través de proyectos. Ese es un reto al que estamos dando respuesta, proporcionando más tiempo y recursos a algunos proyectos para que consigan un acabado que permita su presentación en el programa de la fachada digital.


Por último está la web. ¿Qué modelo de web quiere Medialab Prado para su futuro inmediato?
La web de Medialab tiene que responder a varias necesidades. La web actual se hizo en poco tiempo hace más de tres años. Ahora es un momento bueno para pensar las nuevas necesidades y las funciones que debe tener. Algo que no hemos desarrollado hasta ahora pero que consideramos fundamental, es un sistema de archivo que ahora no tiene. Lo primero será mejorar las herramientas de archivo de proyectos, textos y, sobre todo, de vídeo. El esfuerzo que se ha hecho en la documentación de las actividades ha sido muy grande y todos los vídeos están subidos a la web, pero su acceso es difícil al no haber funciones de búsquedas que lo permitan. Otra parte que creemos que no está bien integrada es la que tiene que ver con la comunidad. Si una de las partes fundamentales de Medialab Prado es su comunidad, en la web esto no queda bien reflejado. Parece claro que los dispositivos de participación no están lo suficientemente desarrollados. En ese sentido, ahora el foro, el wiki, o el repositorio de código, por ejemplo, no están integrados dentro de la web. De modo que se puede mejorar la parte de archivo y la posibilidad de que los usuarios se puedan involucrar más en la gestión de sus proyectos, en la solicitud de espacios o recursos. Este es uno de los retos para el nuevo espacio que va a requerir de una apertura y permeabilidad mayores, también online.

 

Muchas gracias por atender a nexo5.com. ¿Algo más que decir?
Nada más, gracias a vosotros.

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