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AÑO 14 - Viernes, 18 de Octubre de 2019 04:41 Madrid (Spain-Europe)
Julio González, una figura clave en el arte de la primera mitad del siglo XX, en el Centre Pompidou de París
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Femme au miroir
12 juillet 1937
Encre de Chine et crayons de couleur gras sur papier brun
38,5 x 27,9 cm
© ADAGP- Coll. Centre Pompidou
Miércoles, 25 de Julio de 2007   París, Francia,
Rico en un fondo excepcional de pinturas, esculturas, dibujos y joyas, el Centro Pompidou rinde homenaje al escultor catalán Julio González (1876-1942) presentando alrededor de cien de sus obras, la mayoría extraídas de las donaciones y legados de la hermana del artista, Roberta González.

Figura emblemática de la creación artística el principio del Siglo XX, Julio González es el padre de la escultura en hierro. Su obra influyó considerablemente sobre la escultura contemporánea, en particular sobre los expertos del hierro, de David Smith a Eduardo Chillida, de Jean Tinguely a César.

La exposición, a la vez cronológico y temático, ofrece un panorama completo de la creación artística de Julio González, desde el principio del siglo XX hasta su desaparición en 1942. la exposición se abre con la presentación de un conjunto de joyas y partes de arte decorativo, ejemplos de su trabajo de orfebre y que son el origen de su trabajo sobre la escultura metálica. La primera sala agrupa pinturas, dibujos y esculturas de sus principios, datados entre 1903 y 1913. Retratos, desnudos clásicos y escenas campesinas dan prueba de un enfoque clasicista mientras que algunas máscaras en cobre que representa a sus familiares (Retrato de Pilar, 1913) señalan la aparición de sus primeras esculturas en metal. La segunda sala reúne exclusivamente esculturas del principio de los años treinta que dan prueba de la variedad estilística de Julio González, pero coinciden también con el cambio de dirección principal aportado por su colaboración activa con Pablo Picasso. Las máscaras en metal recortado (Máscara de Pilar al sol, 1929), de inspiración cubista, abren el ciclo de las primeras esculturas en hierro lineales como Don Quijote (1929-1930).

En el centro de la sala se agrupa un conjunto de cabezas geométricas en el borde entre primitivismo y abstracción. Cabeza en profundidad (1930), primera obra del arte del Siglo XX siglo tiene el honor de haber sido clasificada tesoro nacional, y entró en el Centro Pompidou en 2003 gracias al mecenazgo de Pernod Ricard. Otras esculturas como el Sueño/el Beso (1932-1933) o la Pequeña trompeta (1932-1933), con sus formas agudas, son reveladores de los vínculos de González con el surrealismo. El paso hacia la sala de las grandes esculturas monumentales de los años 1930-1935, se anuncia con Mujer capsulándose de 1931, que personifica el concepto creado por González de una escultura concebida como "un dibujo en el espacio". La sala se comparte entre tres grupos de esculturas realizadas entre 1932 y 1936, que resume la alternancia, constante en González, entre abstracción y figuración. Las grandes esculturas lineales, Mujer a la cesta (1934), la Jirafa (1935), el Ángel, el Insecto, la Bailarina (1935) hacen frente a las figuras inspiradas de la escultura antigua y anticuada (Pequeño cajón egipcio, 1935-1936).

La exposición termina con las obras del final de los años treinta, hasta su muerte, en 1942. La escultura monumental en bronce, la Mujer al espejo de 1936-1937, anuncia uno de los temas de predilección de Julio González al final de su vida. Esta obra simboliza de manera alegórica la esperanza ante el conflicto que se desarrolla en la época en su tierra natal, España. Utiliza también la iconografía de Montserrat, la Virgen catalana, para denunciar los sufrimientos de su pueblo. Un conjunto de dibujos y varias esculturas realistas (Cabeza de Montserrat que gritan, 1942, Pequeña Montserrat asustada, 1941-1942), o más abstractas (Máscara de Montserrat escandalosa (1938-1939), traducen su compromiso a través de un estilo patético.

El tema de la metamorfosis ocupa también un lugar importante en sus últimas investigaciones. Julio González elabora un ciclo de esculturas metamórficas representadas por las figuras de Daphné (1937), a las líneas geométricas, y del Hombre cactus (1939), del que la estructura erizada de puntas se caracteriza por el biomorphisme. La exposición se acaba sobre sus últimos dibujos que reanudan las formas sinuosas y agresivas de las últimas esculturas. Su último Autorretrato, datado de 1941, pintado un año antes de su muerte, cierra esta exposición. En medio del curso de la exposición, una sala documental que reune dibujos realizados por Roberta González, fotografías y documentos de archivos conservados en la Biblioteca Kandinsky, describen la vida y la obra de Julio González.

Un préstamo excepcional de la sucesión González viene a completar la presentación de las obras del fondo del Centro Pompidou. La Mujer al espejo (1936-1937) es una tirada en bronce de la obra en hierro que debía inicialmente ser presentada al Pabellón español de la Exposición internacional de 1937, en París, y finalmente sustituida por Montserrat (1937, Amsterdam, Stedelijk Museum). El préstamo recuerda la generosidad y la fidelidad de la hija del artista y sus ejecutoras testamentarias, Carmen Martinez y Vivianne Grimminger, hacia el Centro Pompidou.
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TEMAS Artes Visuales,
ETIQUETAS pompidou,
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