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ENTREVISTA
Festival de Perfopoesía en Sevilla. Una aproximación lejana
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Cabalgata inaugural del Festival
Foto: Antonio Acedo
Miércoles, 19 de Marzo de 2008   Sevilla, España,
Charlar con Gracia Iglesias es un placer adulto. Entender el movimiento de sus manos es adivinar la altura de la próxima ola de mar, parpadear es perderse dos matices, hablar es siempre interrumpir. Gracia Iglesias paseó su palabra por Sevilla en el Primer Festival Internacional de Perfopoesía (La Revuelta Sureña), y de regreso al Madrid donde nació, vemos, a través de sus ojos de acuarela recién vertida en el papel, lo que sucedió durante esos días en los que la palabra se hizo protagonista, y la algarabía calló y cayó rendida ante las frases desgranadas. Un viejo café de sillas de madera y mesas de mármol mordisqueado por los bordes acoge nuestro encuentro.

- Un Té Frío.
- Una Sin.

Antes de que ella refrescara su garganta con el té embotellado ya me había contado que la misma tarde en la que llegó se celebró la Cabalgata Inaugural, un paseo en grúas que comenzó en la Plaza Nueva de Sevilla, desde las que se repartían folletos y poemas, y se recitaba a voces mientras los sevillanos sorprendidos se arremolinaban alrededor. Gonzalo Escarpa, David Moreno y Peru Saizprez fueron los que se encaramaron a lo alto para repartir poemas. Parece ser que las grúas, tres en total, también estaban conducidas por poetas y la mezcla justa de pericia y prudencia evitó cualquier accidente.

La camarera del café es de estatura baja, morena, de pelo largo y rizado recogido en coleta, y luce un delantal negro que besa sus empeines. Toma notas con diligencia pero se retrasa en servir la refrescante bebida. Entre tanto, Gracia me dice que al día siguiente por la mañana comenzaron las presentaciones de revistas y editoriales, ente ellas La Más Bella y LaLata, ambas revistas-objeto que a ella le parecen neo-neodadaístas. También se presentaron Ediciones Trashumantes, Arrebato Libros, la Revista Puerto y otras. Tras las presentaciones se entablaron debates sobre poesía y edición: ¿cuál es el papel de la distribución? ¿cómo se financian las revistas? ¿por qué la cultura debe llevar la etiqueta de "sin ánimo de lucro"? Mientras oigo estas palabras, pienso en el grave problema de financiación del hecho artístico, y en lo recurrente de estas preguntas en cualquier foro al que acudo.

- Gracias.
- Gracias.

¡Qué bien sienta una cerveza fresca charlando de poesía! Gracia también se refresca con la bebida y entonces dice que este café le recuerda vagamente al Platea de Sevilla, lugar en el que se gestó la idea del Festival. Antonio García Villarán (El Cangrejo Pistolero) había fundado El Siamés Independiente, y el grupo Absurdo y Diestro de poesía surrealista, con el que ofrecía frescos recitales de spoken word. Separado del grupo creó la editorial El Cangrejo Pistolero, donde se autoedita y edita además la poesía de Nuria Mezquita (Dalton Trompet). El éxito de las originales presentaciones de sus libros, les llevó a representar recitales por los cafés de Sevilla. En el Platea les ofrecieron actuar todos los jueves, y así nació Poetas en Platea (La noches del Cangrejo), donde invitan a otros poetas a ofrecer sus espectáculos de palabra dada. El siguiente paso fue organizar un festival.

- Oye, ¿aquí no dan aperitivo? Ah sí, ahí trae algo.

Un cuenco de plástico blanco colmado de patatas fritas da el toque salado a la conversación. Necesitaba algo sólido para pasar la cerveza. El Cangrejo Pistolero y la Caroline Band ofrecieron un recital dentro del programa oficial, desarrollado todo en el Centro de las Artes de Sevilla. En total fueron siete actuaciones principales. Cuenta Gracia que los encargados de abrir el festival fueron Los Pluscuamperfectos, grupo mexicano que actúa con máscaras de lucha libre y sobre el escenario improvisan peleas incruentas y batallas de versos. Después apareció El Niño Carajaula con una poesía de dicción rápida y rítmica, tendente al rap o al hip hop, mientras un compañero acompaña con sonidos bucales. Rodolfo Franco ofrece juegos de poesía conceptual, con métrica cuidada. Parece ser que el mismo Rodolfo usa la definición "poesía de escuadra y cartabón", para referirse a su propio trabajo. Apenas me ha descrito tres o cuatro recitales y siento la enorme nostalgia de mi propia ausencia en el Festival para haber disfrutado de primera mano de estos poetas de la escena y la palabra.

Ahora hay tres camareros en la sala, tres mesas ocupadas y tres mesas vacías, tres ventanales con tres cortinas y tres patatas fritas en el cuenco de plástico blanco. Gracia me habla de la singularísima poesía de Jon Andoni Goikoetxea, que da sus recitales vestido con un mono azul y con un casco rojo calado en la cabeza. Parece ser que el propio Goiko cuenta que antes llevaba el casco de color blanco hasta que un obrero le dijo que el casco blanco era usado por los políticos cuando van a visitar las obras. "Yo soy un trabajador de la poesía", pensó, y tornó el blanco por el rojo. Jon Andoni compone recitales basados en los sonidos y en la entonación, apoyándose en el énfasis para transmitir sensaciones sobre un tema más o menos trivial que queda explicado en el título del poema. Se mueve Goiko de un lado a otro del escenario gesticulando y emitiendo palabras sueltas, sonidos, palabros inventados por él mismo, para componer sensaciones mas allá de lo idiomático. Una dramaturgia fresca e improvisada. Gracia, en cambio, cree reconocer en Poliposeídas su formación escénica. De dramaturgia más elaborada y temática menos trivial, más anclada en lo social, en los problemas de la juventud, en el cuestionamiento de la gregariedad, Poliposeídas ofrecieron con su metapoesía un remix de su repertorio, apoyadas en unos medios técnicos que alcanzaron complejidad y altura tecnológica.

- Hombre!, unas olivas. Se agradece.

Hay dos tipos de aceituna que me gustan especialmente, una madrileña y otra sevillana. Las sevillanas son las que se denominan "machacás", golpeadas y abiertas, amargas y ablandadas a base de baños de sosa cáustica, ideales para abrir el apetito en el aperitivo. Las madrileñas son las de "campo real", desiguales en tamaño y color, pero de gusto menos amargo, de piel muy suave y enormes con queso manchego y pan de hogaza. Aquí nos pusieron algo ovalado con hueso, y ligero y artificial sabor a anchoa. Es lástima.

Entre Goiko y Poliposeídas realizó Gracia Iglesias su actuación, iluminada por un solo foco, y reproducida infinitas veces en una pantalla de vídeo dando la sensación de pelotón uniformado. De primeras, un ruido de algarabía aturde escenario y platea, mientras la poetisa, vestida con sencillez y envuelta ligeramente en un cordel amaromado habla sin ser escuchada por nadie. La algarabía se aleja y surge el latido de un corazón fatigado. La poetisa habla: ¿Hay alguien ahí? ¿Alguien me escucha?... Al cabo surgen los poemas: El naufragio urbano, la soledad del individuo, la poesía como tabla de salvación. Cada poema embutido en un botella de plástico es lanzado a un público que en platea recibe el mensaje a oscuras. El último poema es KATHRESTIS que incluye el verso "marejada de grávidas botellas con mensaje". Sin haberlo visto, a través de las palabras de Gracia, comprendo, casi siento, la emoción del momento no vivido y pienso en una de las verdades de la creación artística: la poesía en manos del anónimo es la poesía completada.

El día anterior Gracia Iglesias había hecho un paseo singular por Sevilla. Desde la Casa del Libro salió vestida con mallas y corpiño negros y envuelta en una nube de botellas de plástico. Haciendo ruido con cencerros y ataviada en esa guisa paseó por el centro de Sevilla, mientras una ayudante le iba desgranado botellas y dejándolas en la calle para que el público las recogiera y pudiera leer los mensajes-poemas que iban en su interior. El texto "Me llamo Gracia Iglesias y he naufragado" encabezaba cada uno de los 180 poemas que la poetisa sembró en el asfalto.

Gracia transporta en su quehacer diario un enorme bolso donde cabría la vida si no fuera porque ésta no cabe en ningún sitio sin caber en todos a la vez. De ese bolso saca el programa del Primer Festival de Perfopoesía de Sevilla para indicarme que hubo más poetas y actuaciones. Por ejemplo David Moreno (Ediciones Trashumantes), no pudo realizar su performance en la calle por culpa de la lluvia. En el Centro de las Artes de Sevilla, David apiló unos cuantos platos blancos, a los que marcó con preguntas contundentes: ¿soy un buen padre? ¿para qué vivo?... a medida que rompía los platos contra el suelo, bailaba sobre la cerámica hecha añicos. Dolor, sangre, sufrimiento vital, pesadumbres... todo eso y más bajo los pies cortados de David Moreno. Daniel Raposo comía una manzana delante de un mosaico de bocas gregarias (todas menos una) que hacían lo mismo, mientras se negaba de viva voz a hacerlo, autoproclamando su independencia de pensamiento y obra. Joan Casellas susurraba algo al oido de los espectadores y luego ejercitaba un lenguaje gestual con una silla. Carmen Gusanillo presentó los GENERATRONES (Generadores Automáticos de Discursos). Gracia me lo explica y yo me imagino algo así: En un cuadrante de palabras elija Vd. una casilla, y luego otra, y luego otra; aderécelas con conjunciones, preposiciones y otras grasas lubricadoras del lenguaje; déles voz y cierta entonación y tendrá Vd. un discurso ora feminista, ora político, ora bienpensante.

- Nos trae la cuenta, por favor?

Con Gracia Iglesias hablar es siempre interrumpir. Apenas ha probado el refresco y aún tiene fuerzas para contarme las noches del festival en la llamada Poesía Baretera. Dice que, a caballo entre el Café Platea y el Café El Perro Andaluz, las noches se llenaban de recitales en los bares, que sonó la palabra de Pepe Quero (actor, poeta y dueño de El Perro Andaluz), de Alejandra Vanessa y Elena Medel (La Bella Varsovia), de David Gallardo, de Jesús Vega (Yellow Ping), de Laura Panelli...

Con Gracia Iglesias parpadear es perderse dos matices. He terminado mi cerveza, apenas quedan migas de patatas fritas en el cuenco blanco, dejo dos aceitunas como protesta por su mala calidad, he ido contando los camareros y los clientes, a veces (lo confieso) he distraído mi mirada más allá de los ventanales, he visto a un cliente con un zapato atado y otro no y he seguido su caminar inseguro... Las ausencias en este artículo son errores de mi memoria, fallos de mi atención, culpa de la vida que fluye alrededor. Las presencias, en cambio, son pavesas que Gracia tuvo la habilidad de convertir en sólidas, en grávidas, en mi memoria viva de lo no vivido. Junto a sus grávidas pavesas me llevo el movimiento de sus manos y le devuelvo sus ojos de acuarela recién vertida en el papel, frente a mí por el tiempo que dura una cerveza.

* Con la colaboración de las fotos de Creatívoros y Antonio Acedo
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FOTOS
Miércoles, 19 de Marzo de 2008
Gracia Iglesias
Urban castaway, 2008.
Happening
Foto: Creatívoros
Miércoles, 19 de Marzo de 2008
Antonio García Villarán
Foto: Creatívoros
Miércoles, 19 de Marzo de 2008
Daniel Raposo
Foto: Creatívoros
Miércoles, 19 de Marzo de 2008
David Gallardo
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