La galería Soledad Lorenzo exhibe desde el 8 de abril la obra pictórica de Juan Ugalde (Bilbao, 1958). La figuración sigue marcando el trabajo de este artista que vuelve a la galería madrileña, donde no exponía desde el 2005, después de haber tenido una exposición individual, también en Madrid, en las salas de la Comunidad de la calle Alcalá 31 en 2008. "La cosa es muy otra" es el título de la muestra.
"Difícil quitarte de la pintura, como del tabaco. Son juegos de imágenes en los que se mezclan realidades y ficciones. Intento mezclar en los cuadros lo visual con lo táctil. Me interesa casi toda la pintura de los últimos tiempos, (digamos, desde los romanos). De los clásicos sobre todo los Flamencos y el Quattrocento, en especial Giovanni Bellini. Me gusta también la idea de mezclar realidades de distintas épocas, llegando hasta la ciencia ficción. El proceso no es armónico ni tranquilo, más bien de sobresaltos, desencuentros y sorpresas. Quiso suceder."
Con estas palabras, el pintor vasco ironiza sobre su amor incondicional a la pintura, de la que depende como un drogadicto, y a la que estudia en toda su dimensión histórica. La exposición presenta varias obras, algunas de las cuales el artista explica en este breve texto que se reproduce, y que ayuda al visitante a disfrutar del proceso creativo en una exposición que al mismo tiempo aporta serenidad e invita a la reflexión. Quede aquí a modo de testimonio y de guía para el visitante que quiera disfrutar de la pintura acompañado de la voz del artista:
"En "Freud" empecé copiando el exprimidor de naranjas que, poco a poco, se fue transformando. Apareció una especie de ciudad con desagüe, y Freud (yo no sabía que era él) con distintos cuerpos observa las flores. Los edificios del fondo de "Out of this bar" son en serigrafía sacada de una foto que tome en Berlín, en el barrio de Kreuzberg. Los otros elementos son como una ensoñación cercana y a la vez lejana del entorno. En este sentido me interesa la mezcla del lijado del fondo, los agujeros y los triángulos de colores. "Anillo de diamantes" empezó con una foto que pinté de un modo realista de una mujer que estaba tumbada en la explanada frente al Centro Pompidou de París. Luego fui borrando casi todo y tras varias transformaciones más o menos psicodélicas apareció el espacio con silla y un astronauta. Muy al final añadí algunas siluetas de gente y de forzudos que apenas se perciben. El brillo del azul, que ya he usado en otros cuadros, contrasta con la suciedad del negro del cielo. "Meeting Point" es un cuadro que ha dado muchas vueltas en la verticalidad; y de alguna manera las sigue dando, la veladura marrón conecta con el paisaje desolado frente a los blancos del cielo y las construcciones. Mientras los personajes permanecen ausentes como si algo estuviera a punto de romperse. En "Wolrd windows" empecé por un escritorio de oficina años cincuenta conectando enseguida a través de el paisaje con tres remeros de una foto que saqué cuando salían de la bahía de Pasajes. "Domestico con flores" es el más brutal en cuanto a combinar realidades imposibles a través de la mezcla de serigrafía y collage, y es quizá uno de los que más me interesan. Con la serie de cuadros pequeños, aunque fueron complicados, me da la sensación de que se hubieran pintado solos. Son, desde luego, más casuales y sorpresivos."
La exposición estará en la galería de la calle Orfila hasta el 8 de mayo.