SER DORADO. Una exploración de nuevas territorialidades sensibles, quizá podríamos describir así la obra de Federico Antelo. El nuevo territorio se halla marcado por el gesto operativo de liberar materias de expresión, recombinándolas para dar lugar a nuevos usos. Surge así la crítica a la lectura lineal en la utilización de nuevas tecnologías como condición necesaria de creación de un neolenguaje.
La serie "TO GILD" nos interpela en su Sobre-salir, ese afán por proyectarse fuera a través del volumen pictórico y como prolongación en los diminutos cristales obsesivamente alineados. La repetición sintomática de la forma, semejante a un pájaro, disloca en el azar de las "manchas acuareladas del fondo". El brillo como modo de hacer venir las cosas al acontecimiento de la verdad nos recuerda a Heidegger. Sin embargo, el desocultamiento del "Ser dorado" implica en la obra de Federico Antelo cierta retirada, misterio que no se da en la presencia.
Luego de la deconstrucción de finales del siglo XX, ya no podemos ver la obra de arte como una unidad de sentido, toda Construcción engendrará en el misterio de la presencia una interrupción. El misterio del sentido como búsqueda vital es lo que firma la obra de Federico Antelo y, así, la fiel fidelidad a sí mismo es lo que hace a su obra absolutamente auténtica.
* "TO GILD" es el título de la exposición de Federico Antelo en El Cuarto Simpático (Madrid), hasta el 1 de julio de 2010