Escribir algo sobre inmigración es difícil a estas alturas. Es complicado decir, gritar y denunciar todas y cada unas de las injusticias que sufre el inmigrante en este país en el que vivimos, donde el inmigrante nacional (español) ya no quiere recordar que fue uno de ellos no hace tanto tiempo. Gritan los artistas por mí, tanto a nivel nacional como internacional.
Sin embargo, los artistas contemporáneos continúan reflexionando sobre la situación del inmigrante que llega a España; aunque sean muy escasos los ejemplos que reflexionan sobre el inmigrante español en el extranjero, bien en la actualidad, bien en el pasado. La situación del inmigrante se suele representar a través de una imagen triste y dramática, donde la víctima parece resignada en su propia encrucijada. Sin ninguna duda, la culpa de esta visión la tienen los medios de comunicación, que alimentan constantemente nuestras mentes, para mayor disfrute de nuestra compasión y superioridad. Por ello, en muy pocas ocasiones, podemos observar lo contrario a esa cara dramática y trágica; en muy pocas ocasiones se nos presenta su adaptación y normal convivencia con su nuevo entorno. Parece que no tuviesen derecho a disfrutar de la vida.
Para esta ocasión, y siendo consciente de la realidad que vive el inmigrante, vamos a olvidar nuestra mirada prepotente y adentrarnos en una visión más onírica. Esta exposición recopila una selección de obras de artistas que conocedores de estos conflictos, nos muestran la otra cara de la moneda. Artistas que reflexionan sobre la imagen que el propio inmigrante tiene de sí mismo, nuestra imagen proyectada en ellos, sus viviendas, sus limitaciones espaciales y de actuación, las segundas generaciones de inmigrantes o lo que es más importante, sus deseos y sueños.
Los artistas que participan en este proyecto, procuran aportar una imagen distinta a la que conocemos del inmigrante representado siempre de misma manera y en un mismo contexto, trágico e indigno. La mirada de los aquí reunidos es otra, lúcida y veraz.