La Fundación Marcelino Botín y la Fondazione Memmo de Roma organizan una muestra retrospectiva sobre Jean Michel Basquiat, un artista de talento excepcional, con obras cercanas al graffiti, que triunfó en Nueva York con veintipocos años de la mano de Andy Warhol. Serán más de 40 obras procedentes de Barcelona, Alemania, Bélgica, Francia, Roma, Austria, Suiza y Estados Unidos, entre ellas algunas realizadas en colaboración con Warhol y Francesco Clemente. Junto a ellas se presentan fotografías inéditas de Michael Halsband. La muestra viajará a Roma en otoño.
La muestra, que se abre al público en Santander el 11 de julio de 2008, incluirá un conjunto representativo de obras centradas particularmente en la visión fragmentada del cuerpo humano que tenía el artista. Basquiat pintó temas que afirmaban el carácter precario de la experiencia urbana: cuerpos esqueléticos, figuras negras, una imaginería enraizada en el paisaje de su juventud (coches, aviones, rascacielos, policías, juegos infantiles, dibujos animados y cómic, graffiti, saturación de símbolos como el de © o la corona), a la que poco después seguirían composiciones más densas realizadas sobre telas colocadas en toscos bastidores que quedan al descubierto.
Para Basquiat, un accidente cuanto tenía siete años, seguido por el estudio con gran interés de la Anatomía de Grey, “dieron forma a una visión de la personalidad humana como algo fracturado y fragmentado. Esta fragmentación también hace referencia a la alienación experimentada por un hombre negro en la sociedad racista que más tarde lo acogería con tanta rapidez como lo iba a rechazar unos cuantos años después, cuando su drogadicción lo convirtió en persona non grata entre la mayoría de los galeristas y coleccionistas”, como explica el comisario Olvier Berggruen.
El cuerpo, evocado constantemente, se convierte en una idea, un rastro con una presencia fantasmagórica que se trasmite a través de la energía física que caracteriza al artista. La imagen del “cuerpo” en un principio se presenta como la suya misma, con diferentes apariencias y en términos anatómicos. Posteriormente se puede entender como “cuerpo escénico”, o “cuerpo interpretando”: el llamado ‘graffitismo’. Esto también se observa en su interés por las imágenes de grandes músicos y deportistas: no se trata solamente de su ‘fama’, sino de su capacidad para trasmitir algo espontáneo y que al mismo tiempo resulta sublime.
En palabras de Berggruen, el artista refuerza su presencia a través de la evocación de fragmentos, siendo éste un modo de "ahuyentar fantasmas” una frase predilecta que aparece en al menos tres de sus cuadros. La sobrecogedora presencia de criaturas semejantes a zombis que parecen regresar de la muerte, los restos de escritura, a veces borrada y otras veces grabada en la tela con fuerza desigual, afirman la particular situación de Basquiat al intentar superar el abismo que existe entre la fugacidad de la vida y la reafirmación de la misma a través del gesto del pintor.
La exposición estará acompañada de un completo catálogo ilustrado, con ensayos de Olivier Berggruen y Francesco Pellizzi, que será editado a mediados de julio. Asimismo, se han programado visitas guiadas (Lunes 14 de julio, a cargo de Carolina W. Franco, profesora de Psicología de la Universidad de Nueva York, y jueves 14 y 21 de agosto, a cargo de Marta Mantecón, historiadora del Arte), actividades infantiles (El Arte es un Juego) y ciclos de cine post punk (del 2 al 13 de septiembre).
El comisario de la exposición, Olivier Berggruen, es conservador adjunto de la Schirn Kunsthalle de Frankfurt. Entre otras cosas se ha ocupado de organizar importantes exposiciones sobre los colages de Matisse y sobre la obra teatral de Picasso, además de retrospectivas sobre Yves Klein y Ed Ruscha.
Jean-Michel Basquiat (Nueva York 1960-1988) creció en un entorno familiar desgarrado, abandono pronto la escuela y ya en 1977 se introdujo en el mundo del graffiti, pintando en los vagones del metro y por las zonas del Soho. Sus pintadas y escritos tenían mucha carga poética y filosófica, pero sobre todo satírica. El pseudónimo SAMO, siglas de same old shit, con el que firmaban cuando pintaban sus tags y graffitis, con crípticos mensajes, fue decisivo en su vida.
La primera exhibición de Jean-Michel Basquiat fue en 1980, tuvo lugar en un almacén abandonado de Nueva York y mostró obras de arte hechas por artistas del punk y graffiti. Las obras del “niño salvaje” fueron pronto valoradas por los coleccionistas, pero su reconocimiento fue aun mayor cuando trabajó con Andy Warhol en 1983 - 1984. Falleció con 27 años por una sobredosis de heroína.