Elvira Bach se ha defendido con éxito desde el inicio de los años 80 contra la imagen de “icono de la denominada pintura impetuosa” – quiere que su pintura se entienda como independiente: una expresión personal del tipo, Mirad, así soy yo, lejos de cualquier asociación, denominación y clasificación. Y en el caso de asociarla, pertenecería a una generación de “mujeres seguras de sí mismas, que surgió después de la guerra, con un futuro incierto, sin la seguridad del matrimonio ni de la cruz de la maternidad”. (Rainer B. Schossig)
Estudió de 1967 a 1970 en la Escuela Estatal de Vidrio de la apacible Hadamar. Posteriormente, se trasladó a Berlín donde realizó sus estudios de pintura en la Escuela Superior de Arte con el catedrático Hann Traer de 1972 a 1979. La futura artista trabajó en escenarios de Berlín como utilera, apuntadora y acomodadora para pagar sus gastos.
Gracias a una beca, pasó un año en la República Dominicana. Debido al éxito conseguido en las dos grandes ferias internacionales de arte de Colonia y Basilea en 1982, la artista fue invitada a DOCUMENTA 7 en Kassel. Esta importante exposición justifica y consolida su posición como pintora destacada y con importancia internacional. Perteneció al entorno de los llamados “Jóvenes Salvajes” y fue la única mujer que consiguió el acceso al mercado internacional del arte de la anteriormente denominada “Pintura impetuosa”. Como consecuencia, fue invitada a múltiples exposiciones internacionales.
Sus cuadros neoexpresionistas de mujeres reflejan los temas de su propia vida (siempre YO). La mujer en el punto central de un mundo en profundo cambio. La similitud entre sus obras y su propia persona es evidente. Hasta el día de hoy, la artista ha permanecido fiel a su pintura poderosa y virtuosa. Su estilo pictórico y lo que expresan sus obras son inequívocos y únicos. En tres décadas de creación su nombre se ha convertido en el programa “Elvira Bach”.
Elvira Bach está representada en numerosas colecciones públicas y privadas internacionales.