El Encuentro AVLAB: Sesión de literatura sónica, celebrado ayer en Madrid dentro de las instalaciones de Medialab Prado, reunió a artistas y escritores que tienen un trato especial con el texto. Participaron Bruno Galindo + STRAND, La Tristura, y Claudia Faci + El Intruso.
El acto comenzó con la presentación de Javier Montero, que dirigió esta sesión del encuentro y realizó el comisariado de la misma. El primero en salir a escena fue Bruno Galindo, escritor y artista de spoken word, que lo hizo acompañado de STRAND, bajo cuyo nombre se esconde la figura de Miguel Gil Tertre, músico y artista visual. Bruno Galindo realizó una lectura resumida del primer capítulo de “El público”, novela aún inacabada. Lo hizo bajo la suave música de STRAND, autor también de las ilustraciones que se fueron proyectando mientras se realizaba la locución de Galindo. El primer capítulo de “El público” se titula “Estudio de mercado” y es un mordaz, irónico a veces, nunca moralizante, retrato de una generación, la de aquellos que tienen entre 35 y 45 años, cierto nivel cultural, alto poder de consumo (que no es necesariamente adquisitivo), gregariedad de formas sociales, y determinadas dificultades de comunicación en lo que Bruno Galindo llamó “afasia crónica”.
Después aparecieron en escena los miembros del grupo escénico y artístico La Tristura, compuesto por Itsaso Arana, Pablo Fidalgo, Violeta Gil y Celso Giménez. Presentaron “The wild bunch. Cada vez que intentes engañarme volveré a casa”, pieza narrativa compuesta de cuatro vídeos cortos independientes entre sí, realizados con libertad individual de cada uno de los miembros del grupo. La idea era volver a la casa familiar, la casa de origen, y realizar un vídeo de modo que ninguno de los otros miembros del grupo supieran lo que los otros habían realizado. Emitidos uno detrás de otro darían una narración a la vez individual y colectiva, formando una suerte de “cadáver exquisito” videográfico. El resultado es una vuelta a los orígenes que reflejan las singularidades y los puntos en común que el proceso creativo tiene para cada uno de ellos.
Tras La Tristura, fue Claudia Faci (antes, o a veces, Klara v. Himmer) quien llenó el escenario con su presencia, presentando la pieza “Alejandra”. Se anunció la compañía del grupo “El Intruso”, pero Claudia Faci comenzó sola, sentada en un taburete con un papel en la mano y leyendo la carta “Querido N”, uno de los textos de su última obra presentada en la reciente edición de Escena Contemporánea, A.n.a., en la que recibía a los espectadores en una casa privada, difuminando al máximo la línea que separa la platea del escenario. Tras la lectura de la carta (“te mando un rumor de alas. A.n.a.”), Claudia, en una humorada que volvía a difuminar la línea entre público y escena, comenzó a “reconocer” entre el primero a amigos suyos, y fue llenando el escenario de sus primos y sus hijos, de su ginecólogo, del amigo intruso, de su prima Yoko de Japón, incluso de Ajo, la poetisa, que se encontraba entre los asistentes. Con todos ellos se hizo una foto familiar. La foto, naturalmente, la realizó un voluntario del público. De todos los que pisaron escenario quedaron finalmente Caludia Faci y “El Intruso”, grupo que acompañó a Faci hasta el final en un diálogo improvisado entre música, textos y escena. Claudia bailó, se arrastró, gritó, balbuceó y recitó versos sueltos nacidos no se sabe de dónde: “siempre he querido tocar el alma de aquellos a los que he amado”. “No me toques nunca, sobre todo con los pies”. “Debe ser una moda nueva: los sábados por la noche vestirse de bombero”. Un niño se cruzó gateando por el escenario permeable que había creado Claudia Faci. La música sonó a llanto pueril. El texto se hizo pequeño en la boca de una Faci ya sentada en el respaldo de un sofá. Sonaron los aplausos.