Una
temporada más, una galería nueva en el barrio, y tres artistas que
muestran su obra más reciente. Soñar despierto - como dice Jenny Holzer
- es una contradicción que da miedo, y también muchas alegrías.
El
galerista y los artistas sueñan despiertos y se dan de batacazos todo
el rato, como los ciegos sin experiencia. Pero esperan que os guste la
exposición que José Robles presenta en su nuevo espacio de la mano de
Virginia Torrente, otra que vive en la contradicción y sueña despierta.
Porque los cinco involucrados en esta exposición creen ciegamente en lo
que hacen, a ojos cerrados o abiertos, da igual.
Sólo queremos
que nadie se tropiece y miren con cuidado al doblar las esquinas, que
presten atención dentro de la galería y que encuentren algo que les
entusiasme. Una petición razonable. Porque Tamara Arroyo, Miguel Ángel
Rebollo y Pablo San Juan siguen trabajando, cada uno en su sueño y su
contradicción. Y por eso lo enseñan aquí y ahora. Sin miedo a nada. En
la isla del pirata, todavía quedan tesoros por descubrir.
TAMARA
ARROYO (Madrid 1972) se inclina por lo vivencial, las experiencias
propias de los lugares habitados día a día, que va haciendo suyos con
el paso del tiempo y el roce de lo cotidiano en el espacio. El dibujo
es una de sus armas habituales, aunque no la única, dejando una huella
sobre la necesidad de ser y estar, para reconocer su memoria personal
mediante la práctica artística. Realidad y ficción, lo vivido y lo
soñado, dan como resultado falsas pistas domésticas
MIGUEL
ÁNGEL REBOLLO (Madrid 1970) cuando dibuja trabaja a boli
principalmente, como si le fuera la vida en ello, a modo de acción
obsesiva, planteando preguntas que, siempre con cierta ironía, son como
moralejas absurdas. Tiempo y esfuerzo consumen las energías de Rebollo
y son los valores que como artista le interesan en la representación.
El resultado final no es una simple declaración de intenciones en forma
de aforismos, sino que son proposiciones de autoayuda para artistas,
como él mismo lo define. Textos e imágenes turbulentas que significan
todas sus dudas existenciales. Y las nuestras también.
PABLO
SAN JUAN (Madrid 1965) enseña con su trabajo una pasión por el color y
las formas. Su obra refleja la maestría del análisis pictórico más
puro. Rayas, círculos, motivos geométricos que tienen su origen en la
esencia de la pintura desde un punto de vista irónico y juguetón, con
un vibrante y sinuoso ritmo. Colores y formas aparecen en soporte
cuadro y papel, en tamaños grandes y pequeños, siempre resueltos de una
manera preciosista y detallada. San Juan nunca ha seguido moda ni
estilo alguno, y nunca lo hará.
“Soñar despierto es una contradicción que da miedo” con Tamara Arroyo – Miguel Ángel Rebollo – Pablo San Juan, es un exposición de la Galería José Robles comisariada por Virginia Torrente