Pablo
Genovés, (Madrid, 1959) ha impuesto su sello personal y diferente en
la fotografía actual española. Su obra puede leerse como una
indagación en los signos de la memoria, símbolos de un pasado
colectivo y reciente que el artista extrapola y transforma en un
continuo proceso de resignificación. Sus imágenes configuran
territorios introspectivos, fronteras entre la evocación y el
ensueño, en los que el propio soporte artístico es parte esencial
del discurso: la combinación de técnicas fotográfico-digitales y
de elementos pictóricos dota a sus obras de un carácter inédito y
difícilmente clasificable. En esta encrucijada de lenguajes, Genovés
propone una nueva relación con el espectador en la que lo insólito
y lo inesperado juegan un papel definitivo.
En
la serie Extravíos (1995-99), esta fusión de técnicas de reproducción genera texturas
mixtas e inciertas, propuestas al espectador como huellas confusas
del tiempo. El artista formula una iconografía de la vieja
felicidad, formada en gran medida por los rostros del cine
norteamericano de los años 30 y 40. En Sucedáneos (1999-2003) las imágenes de tartas, joyas o manos de mujer se
muestran como objetos de deseo y tentación que ostentan al mismo
tiempo la imposibilidad de ser poseídos. Las imágenes de Viaje
interior (2004-2008) presentan formas de vida creadas digitalmente, entes
insólitos con ecos de ciencia-ficción y que interfieren en paisajes
del pasado, generando un diálogo entre tiempos.
En Precipitados (2008-2009), la
serie que ahora presentamos, espacios emblemáticos de nuestra
cultura entran en contacto con elementos naturales (agua, hielo,
arena). La reflexión sobre la perennidad de los recuerdos aporta, al
mismo tiempo, una nueva lectura sobre el papel documental de la
imagen fotográfica. ¿La
cultura conquistada por la naturaleza, o la naturaleza aprisionada
por la cultura?. Precipitados propone un viaje de despedida a todo aquello que algún día fue
emblema de nuestros logros. La destrucción física de estos espacios
no es sino la materialización de una destrucción anterior, -actual
y nuestra-, cuyos signos son tan vacilantes y ambiguos como la
veracidad de una vieja estampa. En estas imágenes de Pablo Genovés,
la pugna entre ambas se ha hecho eterna, y ya no es posible discernir
quién agrede a quién. La lucha por la apropiación del espacio
deriva en escenas de destrucción, de fin de una época, haciendo un
guiño a los presagios catastrofistas que hoy, más que nunca, aguzan
el imaginario colectivo. A su vez, estas imágenes proceden de
realidades preexistentes: estampas antiguas que el artista rescata y
transfigura, liberando la imagen fotográfica de su eterna vigencia,
dotando a los elementos del pasado de una nueva capacidad de
evocación.
Expuesta
en toda España, la obra de Pablo Genovés ha sido además presentada
(individual y colectivamente) en Francia, Alemania, Inglaterra,
Argentina y EEUU. Sus fotografías forman parte de colecciones
públicas y privadas tanto españolas como internacionales.