Vuelve Thomas Demand a la Galería Helga de Alvear y lo hace esta vez
con una selección de su obra más reciente, apenas inaugurada una
importante muestra retrospectiva en la Nationalgalerie de Berlín.
Su obra se refiere a la fotografía pero también a la escultura y es sin
duda uno de los creadores fundamentales del panorama internacional en
las últimas décadas.
Habitualmente su fuente de trabajo son imágenes ya conocidas,
difundidas por los medios de comunicación, que selecciona porque
definen un suceso determinado de tal forma que queda englobado y
resumido en esa única imagen. El contenido es reproducido en una
maqueta tridimensional de papel que a continuación es a su vez
fotografiada. Es por tanto la fotografía de una recreación escultórica
de una representación fotográfica de una realidad.
La traslación de la realidad en papel es perfecta hasta el punto de
resultar irreal, de una calidad extrema que, frente a una aparente
sencillez y tranquilidad, le añade un cierto desasosiego que nos
impulsa a ir más allá de la mera contemplación. Sin embargo Demand se
mantiene siempre dentro de unos límites determinados en cuanto a la
cantidad de datos que nos da: son imágenes icónicas de lo representado,
pero al mismo tiempo no contienen toda la información. Son literales
por lo que muestran, pero también evocadoras de lo que falta.
La selección de obras presentadas en esta exposición se corresponde en su gran mayoría con piezas muy recientes:
En “Heldenorgel/El órgano de los héroes” (2009) reproduce el monumento
en memoria de las víctimas de la I Guerra Mundial de Kufstein en
Austria. Su característica principal era que estaba hecho, no en piedra
o bronce como suele ser habitual, sino de notas musicales ya que todos
los días, a las doce del mediodía, sonaba la canción “Die alten
Kameraden”.
Una de las imágenes más singulares es sin duda “Haltestelle” (2009) que
representa la típica parada de autobús alemana de un pequeño pueblo
cerca de Magdeburgo llamado Loitsche. En ella solían reunirse los
hermanos Kaulitz y fue donde decidieron formar un grupo musical que mas
tarde sería conocido a nivel mundial: Tokio Hotel. Como los fans
acampaban en los alrededores, los vecinos decidieron deshacerse de la
estructura de madera para sustituirla por otra más moderna y carente de
vinculaciones con el grupo fabricada en acero y cristal. Intentaron
subastar la antigua para recaudar fondos pero la falta de pujas hizo
que empezaran a dividirla en partes cada vez más pequeñas hasta que la
totalidad de la estructura se vendió en pedazos de unos 20 centímetros.
En “Fotoecke/Fotomatón” (2009) Demand rehace una estancia de la prisión
de Gera, en concreto la sala donde se fotografiaba diariamente a los
presos y que se componía de una cámara fija, un flash, una silla y una
pared blanca como fondo. Años más tarde, tras el cierre de la cárcel,
comenzó una investigación ante el alarmante número de casos de leucemia
entre los antiguos reclusos y descubrieron que tras la pared blanca,
detrás de la cortina, había un aparato de rayos X que se había estado
utilizando sin lente y que probablemente estuvo emitiendo radiación
durante años. Oficialmente, sin embrago, no se pudo probar la relación
entre estos dos hechos.
Finalmente ”Kinderzimmer/ La habitación de los niños” (2009) está
ligada a la memoria personal del artista y a su entorno privado.