Yoneko Muraji inaugura con sus pinturas abstractas la sala El Cuarto Simpático (reconversión de la antigua Galería Catarsis) en Madrid. La artista japonesa de 87 años (Osaka, 1923) da una lección de vigor en las paredes de El Cuarto.
Reinventar una y otra vez la
abstracción, por María Dolores Arroyo Fernández
Aunque a la mirada europea son familiares pinturas abstractas como las
creadas por la japonesa Yoneko Mujari, nunca deja de sorprender la riqueza de
elementos plásticos y la amplitud de posibilidades presentes en el cuadro. Los
tonos, la calidad de la mancha, las
múltiples formas, aleatorias o controladas, son el reflejo visible de las
indagaciones y de la expresión de la artista. Ante la denominada abstracción
pictórica, la no representación desde la perspectiva del realismo, pueden confluir en el espectador ideas,
emociones, valores o sugerencias de distinto calado. Algo más profundo que la
exclusiva espectacularidad, como bien afirma el pintor-pintor George
Baselitz, un neoexpresionista o
cercano al art brut, para el cual el
arte no es entretenimiento. El arte, dice, no tiene por qué ser cómodo, pero sí
tiene que dar qué pensar, incitar a la reflexión.
Y, en esa vía se encuentran las obras de Yoneko Muraji, cuyas imágenes
pintadas, muy transparentes, dan razón a especular, a pesar de poseer títulos concretos que
se refieren al campo verde o pueblo durante la noche. Los temas
representados sugieren entonces la
naturaleza, es decir, son evocaciones paisajísticas, sencillamente, la síntesis
del paisaje. Temas amables que renuevan nuestra mirada y espíritu, inspirados
desde el contexto de la pintura pura; elaborados desde el genuino acto de
pintar, lejos de las modas y de restricciones de cualquier tipo. Lo que, en
definitiva, descubre Mujari en sus cuadros es la magia de lo no evidente, lo que
significa también no relato en
primera instancia, pero sí expresión sensorial, intuición, pensamiento, los
incuestionables valores de la pintura.
Yoneko Muraji nació en Osaka en 1923. Graduada en la Universidad de Medicina
de Mujeres de Tokio en 1944, posee, sin embargo, una larga trayectoria en el
mundo del arte. Galardonada con premios
y exposiciones personales en Tokio, Osaka y en España. Esos y otros datos
desvelan su experiencia en el campo de la creación artística y su búsqueda de la
lírica de la imagen: lo gestual y la mancha sobre lo concreto. La artista dice
más con menos, sólo con la mancha cromática, sólo con la dinámica del trazo. Si
el arte occidental de la segunda mitad del siglo XX creó el Informalismo,
influido por oriente, éste a su vez
se afecta en aquél; viaje de ida y vuelta, repitiendo,
evocando, generando, rememorando, reinventando una y otra vez la
abstracción.