La Galeria Dolores Sierra de Madrid presenta del 28 de marzo al 21 abril una exposición panorámica de la escultura de Angel Orensanz. El escultor aragonés, que se estableció en Nueva York a mediados de los ochenta y creó la fundación que lleva su nombre en una antigua sinagoga del Lower East Side, trae a la galeria Dolores de Sierra sus últimas creaciones, después de haber llevado su arte a países como Japón, Inglaterra, EUA, Italia, Australia y Rusia.
La exposición, centrada y especifica, expone tres momentos clave de la trayectoria escultórica de Orensanz: sus bronces, sus piezas alzadas en acero y sus esculturas más recientes en fibra de vidrio. Los bronces recuerdan a tocones de árboles. Fueron fundidos en Italia y presentados por primera vez en Roma en una antológica exposición organizada por el Ministério de Asuntos Culturales de Italia en Sant'Ivo alla Sapienza. Han viajado desde Italia expresamente para esta exposición en Madrid.
Las ordenaciones verticales de acero, esbeltas y múltiples, fueron mostradas por primera vez en la Galeria Blau de Dusseldorf en el Kunstwerk de Berlin. La "Cabeza de Medusa" y unas cuantas piezas más en fibra de vidrio, vienen recién salidas de su taller en Paris. La galeria presenta además una ventana al mundo sinfónico del color, de la construcción y la fantasía de Orensanz, mediante una selección de diez breves piezas de su obra en vídeo que colecciona el Museo de Arte Moderno de Nueva York bajo la rubrica "The Orensanz Portifolio" en la biblioteca circulante de Cine y Video.
Ángel Orensanz es un artista que tiene el coraje de permanecer fiel a si mismo y de crear su obra a partir del propio material con el que trabaja ó de la relación espacial que una o varias piezas establezcan. Orensanz es un artista que explora su propia historia a través de la interacción de la obra con el ambiente. Su arte no tiene paredes. El artista es solamente el catalizador que instiga una respuesta, y el efecto permanece cómo la memoria del ser. Luz, color, espacio y variedad rítmica. Son eses los elementos básicos de la poesía de Orensanz.
A comienzos de los setenta trabajaba en una ambiciosa exposición en Holland Park de Londres. En la primavera de 1999, desde el mismo comienzo de la guerra de Kosovo, Orensanz atravesó Europa desde Estrasburgo a Ginebra, Bruselas, Moscú y luego a la ONU de Nueva York con una instalación antibélica.
A lo largo de cuatro décadas Ángel Orensanz ha elaborado una abundante producción de obras, en prácticamente, todas las materias, formatos y disciplinas: escultura, ante todo, pero también pintura, cerámica, grabado, dibujo, instalaciones, fotografía, relieves, colages, vídeo, fotografía, etc. Son obras en bronce, fibras, terracota, hormigón encofrado, cera, madera, telas, etc.
Sus esculturas forman una amplia obra incorporada a espacios y situaciones de todo el mundo: desde el Holland Park de Londres, a Roppongi Park en Tokio, a la Plaza Roja de Moscú, al Central Park de Nueva York. Desde Museos en Berlín a Tokio, Buenos Aires y París. Y, sobre todo, à la ciudad de Nueva York.
En 1996 fue inscrito por la Academia Internacional de Arte Moderno de Roma en su Albo d'Orojunto con Chillida, Manzu y Henry Moore; en 2001, la Bienal de Arte Contemporáneo de Florencia dedicó un homenaje a toda su obra, y un año después fue galardonado en España con la Medalla de Oro de la Academia de Bellas Artes.
Lo relevante no es trazar una narrativa cronológica, diacrónica, sino una aproximación hermenéutica e interpretativa de la espléndida producción artística de Ángel Orensanz. Lo sorprendente en la obra de Orensanz no es seguir sus cambios, etapas o estilos y su localización en determinada zona geográfica. Orensanz procede desde una aproximación múltiple, plural y sincrónica.
El artista tendrá también este año exposiciones en Cardiff, Tel Aviv, Sevilla, Palermo, Kassel y Coimbra.