La claridad, la transparencia, las palabras... ¿cómo hacerlo todo natural y sin
delirio?
La pintura de Pilar Hernández Otero rebosa magnetismo y sensualidad, su obra rica en
matices, madura lentamente al sol de los años como si de una piel curtida se tratara.
Los suaves reflejos de sus pinceladas, el color mordaz y latente aplicado con valentía
acercan la obra de la artista madrileña a la vanguardia abstracta de los años 60.
Esa pintura que busca la transparencia podrá verse en El Cuarto Simpático del 26 de febrero al 22 de marzo de 2010.