Velilla ha tomado el nombre de Demiurgos para su más reciente serie de esculturas. No tanto por una concepción o inspiración filosófica sino por su sentido de obras creadoras o generadoras, almas que constituyen el principio activo de su nuevo trabajo.
Estos nuevos planteamientos y nuevos trabajos son una reflexión en torno al individuo, al yo y su relación emocional con el exterior. Personajes que intentan enfocar la situación desde diferentes puntos de vista.
Así, Perspectiva, En silencio, y Mi otro yo, nos retratan al hombre que se enfrenta al mundo desde otro punto, más allá de si mismo, en busca de un equilibrio mental y a la vez físico, el individuo que lucha por encontrar su sitio en un entorno de cambio y de nuevos retos.
Exploradores y A Tientas son personajes, de algún modo, desorientados pero en busca de sentido, de dirección, en un mundo en el que los referentes oscilan, se esfuman y se transforman.
20 Pasos es el duelo, acaso el reto, entre el hombre anterior y el hombre posterior. Un mismo individuo enfrentado y a veinte pasos de su propia existencia. Atardecer Lento es el individuo ofreciéndose al universo que le rodea y a un sol que proyecta su sombra sobre la tierra. Un personaje tan cargado de sentido como su propia sombra.
Completan la muestra una serie de piezas de etapas anteriores vinculadas a este tema que, salvo una de ellas, se exponen ahora por primera vez en Madrid: La Duda, de sus primeras exposiciones; Tiburón, correspondiente a su etapa en la que trabaja con el aluminio; Prometeo, de su serie sobre personajes mitológicos; y De conciencia, de sus últimas obras realizadas para su serie El Sueño de la Razón, generada a partir de los personajes y los temas tratados en sus grabados por el maestro Goya.