La exposición recorre la obra del artista húngaro László Moholy-Nagy, centrándose en la época en la que desarrolla su teoría estética fundamental: el arte de la luz. Reúne 190 obras entre pinturas, fotografías en blanco y negro y color, películas y diseños gráficos que reflejan la importancia vital del artista para el arte del siglo XX. Ocupará la Sala Picasso del Círculo de Bellas Artes de Madrid hasta el 29 de agosto de 2010.
László Moholy-Nagy es una de las grandes figuras de la modernidad. Su concepción de las artes como un todo y su deseo de suprimir la separación y jerarquización entre ellas, su confianza en las posibilidades de una nueva cultura industrial en la que las distinciones entre arte y no arte dejaran de ser pertinentes, su pasión por la pedagogía como medio para llegar al ideal del «hombre nuevo y total» y a la necesidad del Arte para lograrlo, su anhelo de acabar con la noción arcaizante de la figura del artista como genio, su aspiración al ideal de artista total... hacen de él una figura imprescindible de la primera mitad del siglo XX.
Moholy-Nagy llevó a cabo una práctica experimental radical que no establece ninguna jerarquía estética entre sus trabajos. Deambula entre la pintura, la fotografía y el cine; se define a la vez como pintor y fotógrafo. Asimismo, dio una gran importancia a la educación, a la que se dedica a partir de 1923 en que entra a trabajar en la Bauhaus, en Weimar (1923-1925) y en Dessau (1925-1928), a petición de su director Walter Gropius. Más tarde, en Chicago, donde se instala en 1937, proseguirá su dedicación a la enseñanza, primero con la creación de la New Bauhaus y después en el Institute of Design de Chicago, donde permanecerá hasta su muerte en 1946. Desde Weimar a Chicago, Moholy-Nagy se mantuvo siempre fiel a su ideal pedagógico concebido como educación moral del ser humano y considerado fundamental tanto para desarrollar las virtudes de cada estudiante como para preparar la llegada del «hombre nuevo y total», un hombre que integrara lo racional, lo afectivo y lo sensorial, al que aspiraron las vanguardias de los años 1920.
El arte de la luz
La aportación teórica de Moholy-Nagy se desarrolla de forma paralela a su práctica artística y pedagógica. En sus numerosos textos irá desgranando sus ideas y plasmará toda una estética artística y pedagógica que tendrá uno de sus puntos álgidos en el ensayo Pintura, fotografía, cine publicado en 1925. En él, elabora una teoría estética de la luz. La luz como matriz del arte, el arte como arte de la luz. Esta teoría estética de la luz será aplicada tanto a la pintura como a la fotografía y el cine pero también a la escenografía y al diseño. Para el artista, cualquier arte adquiere sentido en la medida en que refleja la luz.