Con la solemnidad de los grandes acontecimientos, la Reina Doña Sofía ha inaugurado en el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía, ¿La Guerra ha terminado? Arte en un mundo dividido (1945-1968), una nueva lectura de la parte de la colección permanente correspondiente a los años 40, 50 y 60, con ocasión de la celebración del 20 aniversario de la apertura del Museo. Asistieron, además y entre otros, la ministra de Cultura, Ángeles González-Sinde; el presidente del Patronato, Guillermo de la Dehesa; el director del Museo Reina Sofía, Manuel Borja-Villel y el presidente de la Real Asociación de Amigos del Museo, José J. Ysasy-Ysasmendi. Esta presentación cuenta, precisamente, con el generoso patrocinio de la Real Asociación de Amigos del Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía, que ha colaborado en la cesión de legados y en la aportación de fondos para adquisiciones.
Tras el revés que supusieron para las ambiciones utópicas de las vanguardias el Holocausto y la 2ª Guerra Mundial, de la cual la Guerra Civil española fue un ensayo general, la modernidad se aísla en su autonomía para explicar el mundo. Frente a este repliegue en la abstracción gestual y expresiva, la sociedad de consumo cobra forma y una serie de cambios políticos avanzan el escenario polarizado entre el mundo individualista occidental y el colectivo soviético, dos polos enfrentados y complementarios a la vez. El arte, pese a su apariencia de aislamiento, se inserta en este complejo entramado discursivo, donde la batalla por la hegemonía ideológica se libra en la primacía cultural.
Para mostrar las aproximadamente mil obras que componen esta relectura de la colección, que implica una relectura del arte en el periodo de la primera postguerra y el primer tramo de la guerra fría, el Museo Reina Sofía ha triplicado el espacio expositivo (ubicado en la 4ª planta del edificio Sabatini) dedicado a este periodo del arte de vanguardia. Hay que destacar el importante número de piezas que se exhiben por primera vez, algunas de ellas procedentes de importantes legados y donaciones, y otras adquiridas directamente por el Museo.
Entre las obras expuestas, hay que destacar las que componen los importantes legados de Brassai y Morris Louis, así como las compras recientes realizadas por el Museo: el archivo de Alberto Greco en España, una importante serie de dibujos arquitectónicos de Roberto Matta, un numeroso material letrista y situacionista o las famosas fotografías realizadas en España en los años 50 por el fotógrafo Eugene Smith.
Entre las obras que han sido cedidas en depósito al Museo en los últimos años y que también se podrán ver en la muestra, destaca el depósito de la Colección Onnasch que ha cedido al Museo 27 obras de autores de la talla de Clyfford Still, Franz Kline, Rauschenberg, Christo o Georges Brecht. También hay que mencionar el depósito de Millares y Rivera, o el de la Colección Cisneros Fontanals Art Foundation, (con piezas de arte concreto latinoamericano entre las que destacan las de Lygia Clark o Franz Weissmann). Por otro lado, se podrá contemplar la Colección de François y Mady Letaillieur, sobre letrismo.
Además, la 4ª planta acogerá una mejor y más completa representación del informalismo de los años 60, (Tàpies, Saura, Millares, el Grupo de Cuenca...) y de la figuración política española (Arroyo, Equipo Crónica y Equipo Realidad). Se trata de ofrecer una visión novedosa con obras fundamentales de estos artistas que no han sido exhibidas anteriormente.
En esta presentación se concede especial importancia al material fotográfico y al cine. Se podrán ver películas de cine letrista, pasando por algunas piezas del Hollywood de los 50, como La ventana indiscreta de Alfred Hitchcock, que alude a la hegemonía de la cultura de masas en ese periodo, o películas situacionistas como la emblemática de Debord, La sociedad del espectáculo.
Otra película, en esta ocasión Bienvenido Mr. Marshall, (1953) del recientemente fallecido cineasta Luis García Berlanga, se proyecta en una sala identificada con una cierta españolidad popular. Dos películas del director francés Alain Resnais, Noche y niebla (1955) y La guerra ha terminado (1966), abren y cierran el recorrido.