Arteselección presenta este invierno una exposición con obras emblemáticas de Cristina Santander, la artista porteña que mejor conoce Madrid y a los maestros del Museo del Prado.
Hija de un famoso músico de jazz, Cristina Santander se educó en un ambiente bohemio y cosmopolita que la llevaría a sentir muy pronto la vocación artística. Con 13 años ingresó en la Escuela Nacional de Bellas Artes de Buenos Aires, y dos años después tomaba clases de grabado con Aída Carballo, que le enseñó todo lo que sabía del buril. Tras licenciarse como profesora de Pintura y Grabado, fue reconocida entre los Diez Jóvenes Sobresalientes de la República Argentina y tres años después viajó a París para ampliar su formación con Stanley William Hayter en el legendario Atelier 17. El famoso estudio donde se formaron Wasily Kandinsky, Joan Miró y Antoni Tàpies fue también el lugar donde la joven artista experimentó por primera vez la técnica del estampado simultáneo de diferentes colores.
Cristina Santander viajó después a España para conocer a los maestros del Museo del Prado. Corría el año 1987 y su estancia en la madrileña Casa de Velázquez fue posible gracias a una beca del Gobierno francés. En esa etapa tiene su origen la 'Suite Española', una serie de más de 200 pinturas y grabados de la que se guardan las mejores piezas en importantes colecciones públicas y privadas. A ella pertenecen también la mayoría de las creaciones que expone Arteselección estas Navidades.
La pequeña galería del Casco Histórico de Toledo se sitúa así en el escogido grupo de las que ya expusieron la obra de Cristina Santander en ciudades como Madrid, París, Washington, Tokio, Estocolmo y México DF. En todas esas ciudades se sabe apreciar la calidad del trabajo de quien probablemente sea una de las cinco mejores grabadoras del mundo.
Siempre interesada en la luz y el espacio, Cristina Santander lleva más de 40 años pintando y grabando desde la perpetua fascinación por la realidad. Particular interés despiertan sus exquisitos grabados de abanicos, en los que representa los momentos más emocionantes de la fiesta de los toros. También sus extraordinarios bajorrelieves en bronce intervenidos con papel maché. La artista hace gala en ellos de su fascinante dominio de la figura en movimiento para ir más allá de la realidad misma.
Todas son obras muy escogidas, a la altura de las que ya poseen museos tan importantes como el de Arte Moderno de Buenos Aires, el de Grabado de Puerto Rico o el de Arte Gráfico de El Cairo. Y, como corren tiempos difíciles, Arteselección las ofrece estas Navidades con un descuento extraordinario del 30 por ciento. Nunca fue tan fácil hacerse con una obra maestra de este nivel.