"En sus cuadros, Bettini no pretende la comodidad ni el abandono. Muestra un instante desapercibido y lo eterniza hasta que decidimos, de forma respetuosa y discreta, apagar la luz del interruptor para volver otro día con la curiosidad de contemplar si alguno de los objetos ha cambiado de sitio o de historia…"
Así resume Pedro Pozuelo Blancas la exposición que presenta la galería madrileña ASM28 de la joven artista Gabriela Bettini. Con algunas de sus instalaciones más características de espejos y objetos partidos, en esta ocasión Bettini muestra también lienzos y dibujos que ahondan en el concepto espacial de su obra.
Para Pozuelo Blancas, Gabriela Bettini nos introduce "en una estancia oscura, velada, con las cortinas corridas. El cuadro no existe hasta que encendemos las sorprendidas lámparas con un interruptor oculto. Es entonces cuando nos convertimos en dueños de ese aire quieto y misterioso que oculta con su transparencia la historia que antaño fue vida: pan, niños resbalando por el pasamanos de la escalera, carcajadas de cenas interminables o rumores de té hirviendo como preludio de apacibles tardes de lectura."
Los lienzos son la columna vertebral de la exposición: "Mi exposición -dice Gabriela- consta de instalaciones y dibujos, si bien el cuerpo central es la pintura. Una serie de fotografías antiguas, en blanco y negro, han sido recreadas sobre lienzos con el fin de buscar su reinterpretación subjetiva. Los cuadros muestran diferentes ambientes de un espacio interior cuyos detalles se extienden fuera del lienzo y crean la escenografía de un lugar que tiene algo real y mucho inventado."