Rosa Galindo y Pedro Garhel, Depósito dental, 1985
Pedro Garhel (1952–2005) fue un artista canario que, instalado en Madrid a mediados de la década de los setenta, desarrolló una trayectoria artística vinculada tanto a las artes visuales como a la música y a las manifestaciones parateatrales. Su activismo lo llevó no tan sólo a desarrollar un proyecto artístico adelantado en el campo de la performance en nuestro país, sino a poner en marcha iniciativas como el Espacio P, de Madrid, que entre 1981 y 1997 contribuyó a dinamizar el sector artístico más experimental e interesante de esa ciudad.
La muestra documental que presenta La Panera reúne tres etapas de su trabajo. En el primer apartado encontramos documentación sobre tres acciones llevadas a cabo entre 1977 y 1980, tanto en la ciudad como en la naturaleza, en las que el cuerpo es el máximo protagonista en establecer simbiosis, tanto con una tela elástica como con materiales naturales, que hacían posible esta creación de "esculturas vivas". Para Garhel estas propuestas se convertían en una reflexión sobre el ser humano y sus limitaciones, así como la interrelación entre su medio y las coordenadas que lo rodean. Se trataba de una obra eminentemente plástica, que permitía una valoración del espacio a través de infinitas formas escultóricas.
En el segundo apartado encontramos documentación sobre las performances llevadas a cabo conjuntamente con Rosa Galindo, con la que creó el grupo de música Depósito Dental. En este momento, sus propuestas mantienen el carácter introspectivo y de búsqueda personal que ya presentaban trabajos anteriores, pero ahora con la incorporación de la música y del vídeo como un elemento para incorporar el tiempo real a las imágenes; sus proyectos adquieren una complejidad visual y conceptual, que en su momento consiguieron una gran singularidad y, por qué no decirlo, también una espectacularidad que rápidamente les abrieron las puertas al contexto internacional. Dentro de este apartado, también se muestra una amplia documentación sobre la importancia que el Espacio P tuvo en Madrid durante la década de los ochenta como dinamizador de una cultura, alternativa a los canales tradicionales de difusión de la creación contemporánea, que observaba con curiosidad, pero con un cierto distanciamiento, lo que supuso la Movida Madrileña durante esos años.
Finalmente, en el tercer apartado figuran aquellas performances que Pedro Garhel llevó a cabo en solitario, en las que fusiona realidad con realidad virtual, y entre las que se encuentran Vértigo virtual (1993), en que un recorrido real por la Alhambra de Granada es seguido por uno de virtual; Lumen Glorie (1994), en la que explora el interior de la catedral de León, y, finalmente, Chorros (2004), una de sus últimas performances, en este caso de cariz ecologista, en que reivindicaba la limpieza de una fuente muy significativa de la ciudad canaria de Puerto de la Cruz, en Tenerife. Recientemente se ha organizado una gran retrospectiva de su trabajo, comisariada por Karin Ohlenschläger, que ha sido presentada en el Centro de Arte La Regenta, de Las Palmas de Gran Canaria, y en el DAD2, de Salamanca, y que próximamente se mostrará en el TEA, de Santa Cruz de Tenerife, del 21 de julio al 23 de octubre de este año. La comisaria del proyecto lo presentará en el Centre d’Art la Panera el 24 de mayo de 2011.
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