La galería Joan Gaspart, en su sede de Madrid, presenta la obra de Ricardo Sans sobre la figura cotidiana y menos conocida de Dalí.
Ricardo Sans Codeminas (Barcelona 1914-1972), conoció a Dalí en 1949, a través de su amigo Serraclara. Esta amistad duró hasta 1956, tiempo en el cual Ricardo Sans realizó varios carretes fotográficos, que se encontraron en la terraza del edificio de la Pedrera. Y que actualmente forman parte de los fondos de la Fundació Gala-Salvador Dalí.
En estos años fue acogido en casa de Dalí y Gala en Portlligat, esta convivencia le permite recoger testimonios fotográficos de su cotidianidad, así como la geografía que inspirará los paisajes de la obra de Dalí. La amistad que fraguaron duró más de diez años, es lo que lleva a Ricardo Sans, un hombre de inusitada paciencia, a captar en Dalí al hombre público y privado, con la mayor naturalidad.
La exposición consta de 47 fotografías realizadas entre los años 1949 y 1956, algunas dedicatorias y documentos personales. Donde la cotidianeidad desnuda a los personajes principales Dalí y Gala, grandes aficionados a la buena vida, rodeados de tradiciones, raíces y de un exagerado sentido por el mediterráneo. Destacan por la meticulosidad por captar la realidad desnuda de retórica surrealista. También encontramos entre sus trabajos a un tranquilo Dalí, improvisando un dibujo con tinta china, o cantando en petit comité.
La colección es un documento interesante para los curiosos y para los estudiosos. Pues no esta regido por un tema concreto, sino sencillamente es la representación de la amistad lo que el artista plasma. Una amistad que duro más de diez años.
La fotografía del espejo, es la metáfora de la propia labor del fotógrafo, la de reflejar la realidad que lo rodea.