La galería Rosa Santos de Valencia presenta la obra de Rafael Tormo, bajo el título de Implosions Impugnades.
Implosions impugnades
El arte contemporáneo tiene en el cuestionamiento del espacio para su representación a uno de sus principales motivos de búsqueda y análisis. Cada vez con mayor intensidad, la hipertrofia de su novedad ha ido deviniendo en forma sin referencia, de ahí su transversalidad, su apoyo cojo y saludable en determinadas ciencias sociales, su metamorfosis hacia modos de hacer que tanto exaltan la individualidad como se sustentan en la plurivisión de un colectivo. Se cuestiona su función social en una sociedad cambiante, al tiempo que porta consigo -no siempre como un lastre- la historia propia, las sub-historias confluentes, los espacios jerárquicos todavía persistentes y los nuevos desparrames horizontales.
En las diferentes versiones que conforman la serie Implosions impugnades, Rafael Tormo ha querido plantear una crisis abierta sobre el espacio público dentro del espacio de representación. En ocasiones, ambos se han solapado, mimetizándose uno en otro o invirtiéndose. El debate sobre el espacio público, ampliado en el arte contemporáneo por las instituciones culturales que lo acogen, queda aquí en cuestión permanente. La amenaza velada de una explosión que nunca sucede remarca su potencial como representación y actúa como continuadora de una cultura popular erigida en arte. Asimismo, convierte un espacio público no-artístico en espacio apto para el arte y subvierte el espacio artístico (del museo, de la galería) en prolongación de un espacio público ganado para la diversión y la fiesta. Una celebración que, sin embargo, nunca parece culminar, pudiendo sobre el origen ancestral de la explosión y el fuego convertido en cultura popular, el peso de la cultura o la política oficiales.
La correlación de implosions impugnades, siempre articuladas alrededor de este cuestionamiento espacio-temporal, va conformando una cronología de acciones en debate entre la parcela de continuidad referencial y la de la novedad permanente. O también, donde las proporciones del espacio del arte y del espacio para la política se conforman como un equivalente que persiste como lucha de fuerzas, y donde el resultante sería el espacio de su representación.
Implosió impugnada 6 (2006)
La última versión completada de esta serie en proceso acude a un espacio de gran carga social, cultural y educativa. La Universidad Politécnica de València, implosió impugnada 6: una reflexión práctica sobre la globalización y la desestructuración de la identidad colectiva reflejada en el entorno más próximo. El paisaje no es fondo, ni sólo forma, sino que vuelve al primer plano del análisis para demostrarse elemento vertebrador de una pérdida en proceso avanzado. La ubicación de la instalación no puede ser más acertada dentro del espacio universitario, al situarse en el término de la última ampliación realizada en la Facultad de Bellas Artes, y a su vez en el interior de un espacio circular ajardinado. Inmerso en una de las parcelas reticulares con césped, Rafael Tormo construye una instalación que pone en relación paisaje con cultura popular, fiesta con gastronomía, componentes característicos del hedonismo mediterráneo.
Implosió impugnada 7 (2007)
Tres elementos conforman Implosió impugnada 7: una caja modular, escultórica y contenedora de los materiales empleados en la acción, muchos de los cuales fueron utilizados y ya no existen; el registro videográfico de la acción misma realizada por entre las calles del centro histórico de Dénia; una fotografía extraída de uno de los momentos del recorrido y que alcanza aquí la importancia de imagen representativa, resumen concentrado, del concepto ideado por el artista. Tres maneras diferentes de registrar un suceso, el evento efímero que supone un time specific en un site specific.
Implosió impugnada 8 (2007)
Frente a la acción directa, determinada, incluso intrusiva del artista en el comportamiento colectivo, que resultaba en la Implosió impugnada 7, esta octava y última hasta la fecha, plantea otro dilema. No se aleja de presupuestos comunes a toda la serie, como son la reivindicación de la calle como lugar de ocio y de encuentro, de fiesta y de demandas; ni del entendimiento del arte como acción directa, sin tapujos, aunque sí con artificios que son propios de la representación. El dilema que plantea es la posición del sujeto en relación al objeto, de la que surge una nueva perspectiva.