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Devaneos, del fotógrafo y coleccionista brasileño Joaquim Paiva en la Galería Blanca Berlín
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© Joaquim Paiva
Cortesía Blanca Berlín
Martes, 8 de Enero de 2008   Madrid, España,
La exposición Devaneos, del fotógrafo brasileño Joaquim Paiva, se exhibirá en Blanca Berlín Galería entre el 16 de enero y el 18 de febrero de 2008, coincidiendo en su tramo final con la feria Arco 08 en la que Brasil es país invitado. Devaneos está integrada por 16 fotografías color creadas en 2003 a partir del archivo de Paiva de los últimos treinta años.

Mediante una intencionada elección de imágenes aparentemente desechables desde el punto de vista de la ortodoxia técnica -fotografías subexpuestas o sobreexpuestas, imágenes impresas en negativo, finales de película, diapositivas desteñidas por el tiempo-, el autor brasileño ha realizado un interesante trabajo de experimentación por medio de procedimientos químicos, técnicas de recorte y procesos invertidos de revelado y positivado.

Joaquim Paiva, poseedor de una de las colecciones de fotografía contemporánea brasileña más importantes del mundo, mantiene una polifacética relación con el arte fotográfico: fotógrafo, artista, coleccionista, visionador de portafolios, autor de libros... a lo que es obligado añadir una vivencia literaria, estética y visual con sus diarios, sugerentes piezas de artesanía que escribe manualmente desde hace más de 9 años.

Devaneos

Mi intención al presentar la colección Devaneos es invitar al espectador a dar un paseo por un mundo casi irreal, onírico, sensual, en el que se encuentra ante retratos de familia, personas anónimas deambulando por no se sabe dónde, amigos en el interior de sus casas, pequeñas cosas y objetos delicados, el azul profundo de la noche, el cielo estrellado con estrellas que yo mismo he creado. Un intento de perpetuar -ilusión que nos permite la fotografía- instantes devorados por el tiempo, instantes a veces fantasmagóricos que nos hacen olvidar la realidad, la brutal e ineludible realidad de este tiempo vertiginoso que nos ha tocado vivir, más allá de lo humano, presidido por la angustia y la tensión, ajeno a cualquier espacio para el silencio, la contemplación, la quietud.

Me gusta trabajar preferentemente sobre temas autobiográficos vinculados a las relaciones afectivas y familiares, a las ciudades en las que he vivido, a mi amor por la belleza, el arte y la naturaleza. En cuanto a los aspectos formales, me inclino por la construcción, la geometría, la abstracción, por la documentación y la figuración, o por la expresión en sí misma. Mi discurso es deliberadamente personal y emocional, ligado al calor de la experiencia humana y sensual, premeditadamente ajeno a todo lo empírico y fríamente lógico...


Joaquim Paiva
Rio de Janeiro. Noviembre de 2007.


Devaneos y tres diarios

Devaneos, una selección de fotografías que Joaquim Paiva realizó durante las tres últimas décadas, rescata desechos de procesos fotográficos con una poética surgida de los accidentes de la emulsión e impregnada por los afectos que, de otra manera, escaparían al objetivo de la cámara.

Surgen -en los finales de las tiras de película, en las diapositivas descoloridas y en los negativos impresos como positivos- fragmentos de imágenes: viajes, un carrusel, rojo-bas-fond, cristales y luces artificiales que rompen la penumbra. Los objetos cambian de color, la luz artificial los tiñe con distintos matices. Cuando, en sus fotografías, un ambiente se ilumina, lo vemos con la excitación de un misterio del revelado. Entre luces y sombras, los azules de la fotografía de Paiva proceden de una luz que parece venir de la oscuridad.

La fotografía surgió en respuesta a la necesidad de retener las imágenes, a la urgencia de la memoria. Habría surgido igualmente como medio para conocer objetivamente los sucesos infrecuentes, como el eclipse que, siendo una fusión entre el día y la noche, parece irreal aunque sea verdadero, y por ello es casi un devaneo.

Sin embargo, en las imágenes de
Joaquim Paiva, los límites entre lo real y la fotografía son tangibles. La intervención deliberada del artista quiere desorganizar las jerarquías del proceso fotográfico, desestructurar su objetividad. Así, en el azul profundo de un anochecer, las estrellas las dibuja él a mano, rayando la emulsión. Y el rojo templado lo obtiene con filtros de papel de celofán.

La objetividad desaparece en
Devaneos. Hay, en estas imágenes tan diversas, huellas de un sujeto y de sus encuentros por el mundo. ¿En qué trazo, en qué temperatura del color, en qué encuadre podríamos captarlo? El sujeto está disperso en la identidad del "otro", retratado en cuerpos anónimos o estampado en rostros amigos. Las fotografías de algunos familiares de Joaquim Paiva son casi autorretratos del fotógrafo-artista.

Es posible hallar su rostro en la imagen recurrente de un hombre, cerca de una ventana (impresiones directas del negativo color hecho con una cámara Holga), cuyas sombras, convertidas en amarillo, amenazan reducirlo a un fantasma a la luz del día. Este sujeto que aparece y desaparece puede encontrarse también en los retratos "estropeados" por la simple inmersión de la diapositiva en un líquido disolvente. Quizás se vuelva real en ese juego entre control y acaso, figuración y desfiguración, un juego de escondite en el que la imagen se resiste a desaparecer. Las páginas de los diarios que ha venido escribiendo Paiva durante los últimos nueve años están sueltas (y no encuadernadas), tal como las fotografías acumuladas en una caja. No las pegará jamás en un álbum. Todos estos elementos delatan a un autor que apenas vive más que para la fotografía.


Luiza Interlenghi.
Comisaria de Arte.
Rio de Janeiro. Diciembre de 2007.
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