2 años y algunos días más han transcurrido desde que Tomás Burgos hiciera su última exposición individual en la Galería Catarsis. Un largo tiempo que ha servido para descubrir una producción artística que presenta varias novedades.
Nos encontramos con unas creaciones nuevas que, sin abandonar su base abstracta, contienen sencillos elementos figurativos en un ejercicio de ensalzamiento de la lengua y las matemáticas. Letras, números y signos ortográficos se convierten en protagonistas de algunas de sus pinturas, incorporando así una cierta geometría a las composiciones.
Los colores tierra, los blancos y grises, tan propios de las obras de Tomás Burgos, conviven ahora con filamentos rojizos curvos, a modo de trozos de circunferencias y elipses sin terminar.
Los difuminados de Tomás Burgos, a menudo presentes en sus producciones, crean una suerte de imágenes evocadoras que parecen flotar y salir del cuadro, simulando humo escapando de la chimenea ansioso por explorar el mundo exterior.
Diseñador de profesión, este artista valenciano ha participado en los últimos años en más de una docena de exposiciones individuales y colectivas en España (Valencia, Madrid, Vinaroz) así como fuera de nuestras fronteras (Bruselas, Nueva York). Su obra ha estado presente también en varias ferias de arte: Interarte (Valencia), Artexpo (Barcelona) y FAIM (Madrid).