Bajo el sugerente título de Fugaz, fotografías de las intervenciones e instalaciones públicas de Igor E¨kinja se podrán contemplar hasta el 15 de marzo en ADN Galería de Barcelona.
INTERMEDIO o algunas paradojas a nuestra vista.
INSTALACIONES FOTOGRÁFICAS
Las escenas congeladas que presentan las fotografías de Igor E¨kinja son el resultado de una compleja fractura donde la calidad gráfica de nuestra percepción no asegura que lo que estamos viendo hace referencia a algún contenido real. Imagineering, ese neologismo creado por E¨kinja, que también es el único contenido de un trabajo homónimo, es probablemente el mejor ejemplo de cómo la sencillez visual de su procedimiento es básicamente una crítica certera sobre la mediación de la realidad y sobre la civilización que consiente ser manipulada por la misma mediación. De manera connotada, ese neologismo es una mezcla explosiva de dos nociones opuestas que presentan así mismo dos calidades casi opuestas. La palabra imagine trata del sustrato más noble de la creatividad, que a menudo supone subjetividad, o sea la calidad artística. Por otro lado, la palabra engineering habla de la creatividad fría, científica, calculada y objetivamente técnica, que normalmente identificamos como una tarea más que como vocación. Se puede entender el neologismo como una forma expandida, casi una aclaración, del significado contemporáneo de la noción de image.
ALFOMBRA DE POLVO
Igor E¨kinja ha recibido reconocimiento gracias a su excepcional capacidad de conectar lo abstracto con lo figurativo, el espacio con lo bidimensional, la metáfora con el signo. Las composiciones de E¨kinja son de hecho ambientes reducidos donde la perfección detallada de su estética minimalista se extiende a un mundo fenomenológico, mientras su contenido icónico se disuelve en unas composiciones ilusorias cuidadosamente equilibradas.
Habitualmente utiliza materiales industriales que aplica directamente sobre una puerta o en el suelo, que son destruidos al acabar la exposición. Esa extraordinariamente calma agradable a la vista, que sin embargo es conceptualmente un minimalismo radical encontró su expresión más fuerte en una de sus primeras obras: una elaborada alfombrilla de polvo que desapareció sin dejar rastro tras las pisadas del primer visitante que entró en el espacio expositivo.
Branko Franceschi