La Caja Negra presenta una exposición de dibujos y obra gráfica del artista Joan Hernández Pijuan. La exposición es acompañada de un catálogo, "Joan Hernández Pijuan. Campos de Labor".
En la "Conversación en voz baja" que intercambiaron Joan Hernández Pijuan y Maria Corral y que aparece reproducida en el catálogo de la exposición que le dedicó el MACBA en 2003, el pintor contestaba así a la cuestión de las diferentes técnicas de expresión: "�Cuando estoy trabajando en el cuadro debo afrontar la materialidad de la pasta, el color, la sensualidad de la materia, la dureza del lienzo y esa �otra' tensión. En el dibujo hay más proximidad y la sensualidad del tacto del papel. Lo que alguna vez hemos llamado �la piel de la pintura'. El grabado es diferente, y aunque el concepto y la imagen sean los de uno mismo, debe guardar sus propias cualidades técnicas y no intentar imitar las de la pintura o el dibujo. El grabado tiene otro tiempo, otro soporte (�) Normalmente mis tiempos de grabado son tiempos de reposo de la densidad de la pintura, que quizá haya recibido mayor influencia del grabado que viceversa�"
La exposición de obra gráfica y dibujos que presenta La Caja Negra recorre precisamente ese camino que comienza en el grabado y el dibujo a través de una selección piezas que atraviesan prácticamente toda la carrera artística de Hernández Pijuan. En ellos se pone en evidencia esa idea del pintor de que hay un "palo del pajar" que lo sostiene todo y que le da unidad a toda su práctica, pero también demuestran el profundo conocimiento del artista por las diferentes técnicas, su maestría en el manejo de las escalas y su dominio sobre los diversos materiales que utilizaba.
El acercamiento a la obra gráfica y al dibujo de Hernández Pijuan nos deja también la visión del artista que posa la mirada una y otra vez sobre los mismos paisajes para devolvérnoslos cada vez distintos. A este respecto, en el catálogo que acompaña a la exposición se publican por primera vez un conjunto de fotografías privadas que Joan Hernández Pijuan tomó durante años en los mismos lugares en los que inspiraba su práctica. En ellas somos testigos de una transformación del paisaje, pero también de la propia mirada del pintor.