La aproximación al arte del autor brasileño Luiz Simões, que actualmente vive y trabaja en Barcelona, se nutre de varias fuentes, como la pintura, la música, la escultura, la instalación audiovisual, la construcción de objetos..., siendo la imagen fotográfica apenas parte de un todo, aunque todavía el centro. El propio Simões afirma estar en total desacuerdo con la frase "una imagen vale más que mil palabras", más bien al contrario, mantiene que la imagen se justifica precisamente con la palabra. De ahí que, tras sus proyectos, exista siempre un minucioso y pormenorizado cuerpo teórico y filosófico en torno al que sus trabajos nacen, crecen, evolucionan y van adquiriendo vida propia crecientemente autónoma.
Vertidos y Las Cosas es su trabajo más sinfónico, pues requiere de una puesta en escena, de un complemento musical. Incorpora el happening y el audiovisual y, si en anteriores trabajos Simões se salía del papel y del marco, en éste necesita el espacio expositivo para reflexionar sobre la naturaleza del universo con el que convivimos.
Vertidos está formado por varias series. La primera serie, Objetos, representa una etapa en nuestra sociedad en la que tenemos recursos para seguir desperdiciando sin pensar que puede haber otras circunstancias en que nosotros, u otros, tal vez no tengamos tanto. Los cinco objetos que integran esta serie fueron cuidadosamente escogidos de la basura en las calles de Barcelona, con la intención de representar símbolos significativos de nuestra sociedad.
La serie Vertidos simboliza la falta de recursos en un futuro cercano. Restos de tiempos más ricos. Incita al miedo, a la infelicidad, a la incomodidad: ambiente sucio, oscuro y cavernoso.
En ambas series, lo brillante y bello de los humanos y sus creaciones contrasta con la idea de miseria, penuria y sufrimiento. Representa la dualidad de nuestra especie, el ser lo más bello y lo más feo, racional e irracional, lo mejor dotado... para crear y para destruir.
La serie Ausencia, formada por dos fotografías y una pintura, pone el cierre al final del corredor creado por las tres series anteriores. Representa el no tener casi nada, el no tener nada y finalmente el no estar ya. Extinción. Resignación. El lienzo del centro sugiere un ambiente exhausto, desolado, inepto para la vida. El vacío que hemos dejado.
Por último, una instalación audiovisual de seis minutos que se proyecta sobre la pintura del centro de la serie anterior. Muestra la enorme cantidad de desperdicios producida cada día por nuestra sociedad. Montañas de desperdicios cubriendo el espacio, sofocando, asfixiando, conduciendo hacia la desaparición de la vida.
La música está inspirada en el continuo ruido de aceleración y desaceleración del camión de la basura. "Mediante el sonido de mi voz, grabé diversos fragmentos y, editándolos en una línea de tiempo, creé la secuencia. Fue mi forma de componer música sin ser músico". La secuencia, en su forma original, fue interpretada por el chelista Iván Lorenzana con dos instrumentos construidos de basura, de ahí sus nombres, "basuróphonos". Réquiem para dos Basuróphonos es un lamento, un diálogo que gira alrededor de sí mismo en una pieza que alude a lo que estamos haciendo... pisando a fondo el acelerador.
Las cosas. Hemos acumulado conocimiento, hemos formulado teorías y encontrado posibles explicaciones para algunas de las preguntas primordiales. Incluso hemos creado dioses a nuestra imagen y semejanza, pero aún pensamos y actuamos de forma homocéntrica, creyendo que todo el universo, con sus billones de galaxias formadas por sus billones o trillones de estrellas, circula a nuestro alrededor. Como si todas las cosas nos pertenecieran, como si pudiéramos hacer cualquier cosa con todas las cosas, como si fuéramos nosotros la gran cosa. Las cosas esta formada por 3 obras de gran formato, "Plasticosa", "¿Qué cosa?" y "Electricosa", además del vídeo "Eva, Adán y Las Cosas", una performance de danza en la que Eva y Adán extraen continuamente objetos de una enorme bolsa, que metafóricamente representa la tierra. Al ritmo in crescendo de una pieza de música compuesta para la obra e interpretada con tres instrumentos construidos de basura (Basuróphono bajo, Basuróphono tenor, Basuróphono da gamba), voz femenina, percusión y serrucho, Eva y Adán llegan a una situación de placer orgásmico, que luego les conduce a otra de dejadez y de falta de entusiasmo. Al notar que empiezan a escasear los objetos en el interior de la bolsa, recobran el interés hasta el punto de dar todo lo que tienen por seguir saciando su necesidad de explotar.
PALABRAS DEL ARTISTA
VERTIDOS por Luiz Simões
Verter: del latín vertěre. Derramar, arrojar.
Vertido: derramado, tirado.
Vestir: del latín vestīre. Cubrir, proteger o adornar del cuerpo.
Vestido: vestimenta, traje.
Siempre me acuerdo de una pintada en un aula, en mi época de universidad, que decía: "De nada sirve luchar, el sol se apagará dentro de 6 billones de años". En la misma pared alguien pintó: "¡Que bien!! Yo creía que sería dentro de 6 millones".
En la naturaleza las cosas siempre han ocurrido en una escala de tiempo no humana. Es cierto que un día el sol dejará de brillar, que la vida en un sistema tiene fecha de caducidad. Pero nosotros lo estamos acelerando, convirtiéndolo en un proceso visible. En el último siglo, los humanos quemamos más reservas naturales que en cuatro mil millones de años de actividad orgánica en el planeta.
Vertidos no es una campaña pro reciclaje. No es un intento de cambiar un proceso, no seríamos capaces. Es tan solo una visión personal de lo que somos, de lo que estamos haciendo y de hacia donde vamos. Tarde o temprano. Sería demasiado pretencioso creernos capaces de cambiar el proceso, pero no puedo dejar de creer en la posibilidad de que, mientras estemos aquí, vivamos de forma más cívica y respetuosa con el entorno y los demás. La perspectiva de que algo podemos hacer para dejar que la historia siga siendo lenta.
LAS COSAS por Luiz Simões
Hemos acumulado conocimiento, hemos formulado teorías y encontrado posibles explicaciones para algunas de las preguntas primordiales. Incluso hemos creado dioses a nuestra imagen y semejanza, pero aún pensamos y actuamos de forma homocéntrica, creyendo que todo el universo, con sus billones de galaxias formadas por sus billones o trillones de estrellas, circula a nuestro alrededor. Como si todas las cosas nos pertenecieran, como si pudiéramos hacer cualquier cosa con todas las cosas, como si fuéramos nosotros la gran cosa.
Pero sobre todas las cosas, muchas cosas, pocas cosas o poca cosa, no es gran cosa. Cosa rara es que cualquier cosa o alguna cosa tenga alguna cosa que ver con otra cosa. No hay otra cosa que pensar, son cosas de la vida... cosa de niños, cosa de mayores, y si no, a otra cosa mariposa. Pero, lo que son las cosas, hace cosa de un minuto no había visto cosa igual, cada cosa en su sitio; cosas de la casa, la cosa pública, cosa común, todas las cosas o cuatro cosas. Como si tal cosa, que cosa sin sentido... ¿y no hay cosa más importante que hacer? Es cosa de tener paciencia, pero eso es otra cosa. Una cosa de locos.¡Ay qué cosa! ¡Cada cosa! ¡Qué cosa! ¿Qué cosa? ¡Qué cosas tienes! Bueno... eso es cosa mía.
A PROPÓSITO DE LA EXPOSICIÓN por Pepe Font De Mora
Éste es un texto que no pretende la distancia crítica, sino la proximidad. Me unen muchas cosas a Luiz Simões y le admiro por otras tantas. Necesariamente, existen distancias entre nosotros, pero si algo me fascina de su carácter y de sus fotografías es su capacidad de sorprender. Entre sus trabajos cada día me atraen más aquellos que en un principio menos me sedujeron, que menos proximidad encontré con mis intereses, y que, curiosamente, han acabado por sorprenderme y me dan las mayores satisfacciones, precisamente por imprevistas.
Antes que como fotógrafo, conocí a Luiz como viajero. Meticuloso, valiente y con obsesión por planificar sus aventuras. Nos hemos reencontrado en diversas etapas y he seguido su proceso de evolución. Su giro más radical se ha producido en los últimos años, hasta el punto de que sus últimas series se alejan cada vez más de sus inicios.
Los magníficos encuadres en su colección Silent Escape sobrecogen porque transmiten el silencio y la soledad desde un punto de vista sutil: no están nunca ni demasiado lejos ni demasiado próximos en el complejo ejercicio de equilibrismo entre técnica y expresión.
10 tríptics, en la que reflexiona sobre la desnudez del pensamiento, es una serie al uso: cerrada, contundente, brillante. Como en las buenas narraciones cortas, hay que medir lo que se cuenta, ni más ni menos, y encontrar un final sorprendente y demoledor.
Luiz está obsesionado en su obra con varios temas, los expresa escribiendo, con música, con pinceladas audiovisuales y obras cada vez más escultóricas en las que todavía la fotografía es el centro. Su empeño por entender el mundo de una forma global (quizás por su formación científica) resulta evidente en la serie Tempo, en la que su reflexión sobre la oxidación del tiempo discurre entre la muerte, el erotismo y la conexión con el dolor. En este trabajo se propone una apuesta por narrar, a la vez que un intento porque cada pieza tenga una cerrada lectura individual.
Vertidos y Las Cosas es su trabajo más sinfónico, ya que necesita de una puesta en escena, un complemento musical, incorpora el happening y el audiovisual. Si en anteriores trabajos se salía del papel y del marco, en éste necesita el espacio expositivo para reflexionar sobre la naturaleza del universo con el que convivimos. Por ello, les invito a que la vean in situ, para dejarse envolver y seducir por la obra de un artista cada día más compleja y sugerente.
BIOGRAFÍA LUIZ SIMÕES
Nacido en Brasil, Luiz Simões dejó los estudios de biología y empezó su carrera fotográfica en Río de Janeiro en los años 80. En un principio se dedicó a la fotografía de paisaje, recorriendo regiones remotas como los Andes, la Patagonia, el Himalaya, Karakorum, Tibet, los desiertos de Taklamakhan, Atacama y el Sahara. Sus trabajos se publicaron en Brasil, España e Inglaterra.
En 1994 se estableció en Londres, iniciando su regreso al trabajo de estudio.
Desde 1996 tiene un estudio en la ciudad de Barcelona, donde vive y trabaja.
Actualmente utiliza una gran variedad de técnicas, como pintura, escultura, música, construcción de objetos o instalaciones audiovisuales, siendo la imagen fotográfica apenas parte de un todo.
En total desacuerdo con la conocida frase de "una imagen vale más que mil palabras", cree que una imagen se justifica con palabras. Cree en la palabra como medio de expresión más preciso y sincero.
Los proyectos que actualmente está desarrollando son "10 Tríptics" y "Tempo", en los cuales la obra no funciona sin la palabra, y "Zauatallaz", su primera novela.
SOBRE EL LUGAR
Blanca Berlín Galería
C/ Limón, 28 (frente Cuartel de Conde Duque)
28015 Madrid (Spain)